La Lengua

Dura lex, sed lex

9/30/2004

Comics



Es curioso: un asteroide llamado Tutatis amenaza con caernos encima, y yo mismo no he caído en la cuenta de que Astérix (¡por Tutatis!) temía únicamente que el cielo se desplomase sobre su cabeza. Astérix... realmente he pasado horas y horas agradables leyendo ese tebeo. (Gracias a Javier Armentia)

Mafalda, por cierto, ha cumplido cuarenta años. Y muy bien llevados, he de decir.

9/28/2004

Veo tus cuatro y subo a cinco



Hoy he cumplido cinco meses sin fumar. Se dice pronto, ¿eh?

Y estoy más contento...

Un poquito de por favor (III)


La equis:

Cada letra de nuestro alfabeto tiene un significado connotativo, es decir, nos sugiere pensamientos más o menos universales que no tienen relación directa con el significado denotativo (llamémosle real) de la letra en cuestión. Y todo esto depende en gran parte de la cultura: en España, la letra A puede sugerirnos el inicio de una serie; en Estados Unidos, algo que nosotros llamamos "sobresaliente".

La equis (X), para mí, y para muchas otras personas, tiene dos connotaciones básicas: lo desconocido (la letra de la incógnita, la serie Expediente X) y lo erótico o pornográfico (el cine 'X').

La letra equis, en castellano, cuando va en una palabra se pronuncia como una k seguida de una s. O sea: taxi se pronuncia exactamente igual que tacsi o taksi. En latín, el idioma del que hemos tomado tanto la grafía como el sonido, se pronunciaba igual: Lux ("luz") se pronunciaba luks.

Es que ayer estaba escuchando la radio y se pasaron un buen rato hablando de los guerreros de Xian, que van a abandonar Barcelona tras haber sido observados por un número aún por determinar de visitantes (según algunos, el Fórum ha sido un éxito; para otros, un fiasco).

No decían "los guerreros de ksian", con equis, decían "los guerreros de shian", con el sonido sh, igual que el sonido sh en el inglés sheep o en el andaluz gazpacho (gahpasho).

¿No habéis oído nunca en la radio o en la televisión hablar de la xenofobia (shenofobia)? Pues en su lugar deberían hablar de la xenofobia (ksenofobia).

Creo que esta confusión se debe a que, en gallego, y si no me equivoco también en catalán, la equis se pronuncia como sh en inglés (baixo, mateix). Lo cual, por supuesto, no es excusa para que en castellano se haga lo mismo: en castellano la equis se pronuncia como una k seguida de una s.

Parece que en Cataluña hay una gran vocación por la carrera periodística: muchísimas de las caras y voces famosas de los informativos nacionales provienen de allí (Montserrat Domínguez, Carme Chaparro, Angels Barceló, Susana Griso). Es muy posible que el bilingüismo haya provocado esta confusión.

Y es que todo tiene sus desventajas. Hasta saber varios idiomas. Pues vaya, ¿no?

(Me mantengo en mi postura: mientras no sepa chino, pronunciaré las letras según las veo; no hay motivo para hacer otra cosa. Todavía recuerdo una presentadora que nos pedía enviar un ese eme ese para descargar la canción "dragostí" a nuestro teléfono móvil. Y es que muchos, ante la duda, pronuncian cualquier idioma como en inglés. Esto sí que es una invasión, y no lo de Irak, recuernos.)

9/26/2004

Formidable



Leyendo hoy EL PAÍS, en concreto el suplemento del Domingo (que no es lo mismo que el suplemento dominical, ojo), descubro que la palabra favorita de Iñaki Gabilondo es también una de mis palabras preferidas: formidable.

Piquitos de oro



th3no0b> Im going to be the next hitler
th3no0b> Im going to kill all the jews and 1 clown
rageagainsttheamish> why the clown
th3no0b> See? no one cares about the jews

¿Queréis más? (clic)

9/20/2004

¡Lesbos!



Unos buenos amigos, que aprovecho para saludar si me están leyendo (T. y P., pero no el mismo P. que ayer) han venido de viaje de la Península, en concreto de la Ibérica, y me han traído un libro, entre otras cosas que no os incumben.

El libro en cuestión es Dafnis y Cloe, de Longo de Lesbos. Es una de las poquísimas (cinco, si no recuerdo mal) novelas de la Grecia clásica que se conservan enteras. Una bonita historia de amor en el idílico paisaje de la isla de Lesbos. La traducción es nada menos que de Juan Valera, uno de los más grandes autores españoles del XIX, autor de Pepita Jiménez y Juanita la larga, entre otras novelas. Le hincaré el diente en seguida.

Si a alguien, por cierto, le interesa, aquí tiene la novelita -es muy corta-, en la misma traducción con la que mis amigos me han agasajado. A disfrutar.

Acoso



Ya os informé de que había comprado Hay algo que no es como me dicen, de Juan José Millás, y que casi me lo había leído. Bueno, pues hoy lo he descasificado.

Y, bueno, prefiero leer ficción. La realidad es demasido cruel. No se me ocurre otra cosa que decir. ¿Más opiniones?

La risa



Sé que no es frecuente en este diario, pero voy a contar una anécdota.

Corría el año 1992, si no recuerdo mal, y estaba cursando COU. COU (Curso de Orientación Universitaria) era algo parecido al Bachillerato actual, pero en un solo curso. Explico esto porque la red es muy joven, y es posible que pocos ya se acuerden del COU.

Uno de los dos profesores que dirigieron mis estudios hacia la Literatura (al que llamaré N.) nos encomendó a mi mejor amigo (P.) y a mí un trabajo sobre los primeros capítulos del Quijote, primera parte. Estábamos hablando en clase, para nuestros compañeros, y cuando llegamos a un momento concreto de la narración, en que un pobre chaval, atado a un roble, se lleva una tunda monumental por culpa de Don Quijote, rompimos a reír.

Nuestros compañeros de clase nos miraban como a dos condenados a muerte -o a septiembre- , y N. fijaba alternativamente su vista en nosotros y el resto, con una mirada que no sabíamos cómo interpretar. Nos dábamos por muertos, pero, así y todo, éramos incapaces de parar de reír.

Entonces N., dirigiéndose a la clase, preguntó:

-¿Nadie sabe por qué se ríen P. y Elías?

Y todo el mundo callaba, compadeciéndose de nosotros. A lo que N. añadió:

-Pues se ríen porque han leído el Quijote; vosotros no os reís, porque no lo habéis leído. Es así de sencillo.

Él me enseñó a tomar el libro como lo que es: una novela de risa. Siempre que comienzo a leerla y paso por esos capítulos me acuerdo de N., y supongo que así será a lo largo de mi vida. La literatura de humor es de las más difíciles de conseguir. Creo que Rabelais ha perpetrado la hazaña.

-Volvamos a lo nuestro, dijo Grandgousier.
-¿El qué?, ¿cagar? -dijo Gargantúa.
-No -dijo Grandgousier-, sino limpiarse el culo.
-Mas -dijo Gargantúa-, ¿aceptaríais pagar una barrica de vino bretón si os pongo en un apretón?
-Cierto que sí -dijo Grandgousier.
-No hay por qué limpiarse el culo -dijo Gargantúa-, si no hubiere mierda en él; mierda no la hay si no se caga; así pues, el cagar es necesario antes de limpiarse el culo.
-¡Oh! -dijo Grandgousier-, ¡qué listo eres, muchachito! ¡Por Dios, que en los próximos días te he de hacer tomar el grado de doctor en gay saber, pues tu razón supera a tus años! Sigue, por favor, con tu discurso limpiaculativo. ¡Por mis barbas, que no has de tener una barrica, sino sesenta pipas de aquel buen vino bretón! -aunque lo crían en Verrón y no en Bretaña.
-Después de aquello -dijo Gargantúa-, aún me limpié con un gorrillo, una almohada, una pantufla, un bolsón, un cesto -¡oh, inadecuado limpiaculos!- y otro gorro más. Y habéis de tener en cuenta que de entre los sombreros los hay lisos, de pelo, aterciopelados, tafetaneados y satinados. Mas el de pelo es el mejor de todos, pues produce mejor abstersión de la materia fecal que otro ninguno.

Rabelais, Gargantúa, Capítulo XIII: Cómo reconoció Grandgousier el maravilloso ingenio de Gargantúa por la invención de un limpiaculos.

9/17/2004

Un día



He recibido en mi correo el famoso mensaje de publicidad de la página web de EL PAÍS.

A la espera de saber cómo debo sentirme, el filtro de correo del navegador Mozilla lo ha etiquetado automáticamente como basura y lo ha enviado rápidamente a la papelera (lo he visto de suerte).

Y es que hay que ver lo que adelanta la informática.

(Moraleja, si es que la hay: Un día da para mucho, si lo aprovechas bien. Usa un gestor de correo basura y no pierdas el tiempo en según qué cosas)

Sobre la arena



El libro de arena es una breve colección de relatos breves (valga el... bueno, lo que sea) que Jorge Luis Borges, ahí es nada, publicó en 1975 (año de mi nacimiento, para decirlo todo).

Es tan cortito que me lo he leído esta mañana en el trabajo.

No debéis envidiarme: sí, es cierto que tengo tiempo para leer en el trabajo, pero no lo es menos que estoy muy mal pagado. Sí podéis envidiarme por una cosa: hoy, 17 de septiembre, es fiesta en Melilla y no trabajamos, y vosotros sí.

A lo que íbamos. Los dos primeros relatos me han encantado: El otro, en el cual un Borges viejo y ciego se encuentra con un Borges joven y -casi- idealista en un banco de Estados Unidos o de Ginebra. Comienzan a discutir acerca de qué Borges está soñando al otro; cuál es real y cuál es producto de un sueño. Sí, a los que no lo conozcáis: Borges es que es así.

El segundo cuento, El Congreso, también me ha gustado bastante: no sólo por lo que cuenta, no sólo por cómo lo cuenta, yo qué sé, Borges es muy difícil de explicar. Sólo os digo que mientras lo leía me he reído a carcajadas y he pensado: "Qué cabrón este Borges: seguro que, mientras escribía esto, sabía que alguien, años tras su muerte, se iba a reír a carcajadas pensando 'Qué cabrón este Borges...'".

Dos o tres relatos más siguen, que no me han entusiasmado, y, al final, el que da título a la colección, que creo que es una muestra del mejor Jorge Luis (perdone que lo llame así, maestro). Un tipo se presenta en su casa un día y le vende un libro infinito. Sí, lo habéis leído bien. Un libro que nunca se acaba: nunca puedes abrirlo por la primera ni por la última página, siempre hay más páginas antes o después.

Aquí esta todo Borges, en su plenitud, con su cegera, su inmensa erudición, su leer y escribir en varios idiomas. El traductor de inglés a español con ocho años, y el anciano repudiado por el gobierno de Perón; el incansable viajero y escritor, el gaucho imposible, el Nobel que nunca lo fue, ni falta que le hizo; Borges, Borges y Borges: el hombre que se conoce a sí mismo en sus relatos, quién sabe si porque fuera de la Literatura no se reconoce... Con todos ustedes, como iba diciendo, Jorge Luis Borges.

(No pongo citas, porque el libro es de mi padre y no quería pintarlo. Es una edición de la prosa completa de Borges editada por Círculo. Sí, si queréis, envidiadme por esto también)

9/16/2004

El planeta de los monos



Como ya sabéis, mucha gente se escandaliza porque piensa que la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin dice que descendemos de los monos, cuando lo que dice es que los monos y nosotros tenemos antepasados comunes (lo que creo que no es tan ofensivo).

Acabo de terminar El mono desnudo, de Desmond Morris, y es un libro que me ha incitado a verme desde un punto de vista distinto. Es lo que pretendía, así que puede estar satisfecho el autor. Morris pretende describir desde el punto de vista zoológico una nueva especie de mono que ha perdido casi completamente el pelo, se ha hecho carnívoro y muy social, etc. En definitiva, pretende describirnos como lo haría un extraterrestre: como a una especie animal más.

Al hacerlo, consigue que creamos -sea o no cierto- que el impacto de la cultura sobre nuestras vidas no es tan fuerte como queremos creer; que no sólo físicamente, sino también en comportamiento, somos cosa poco distinta de los hombres de Cromañón que se extendieron por el mundo hace miles de años y acabaron con los neandertales y con los mamuts lanudos, y los tigres dientes de sable, y los osos de las cavernas...

Creo que a menudo peca de creer demasiado en su teoría, como cuando afirma que las monjas y los homosexuales deberían tener hijos (de manera sexual, se entiende) para contribuir a reponer los seres humanos que mueren. Aunque, tal vez, en 1967 no decir que había que asesinar a los maricas era un adelanto, no sé.

Me ha llamado la atención -aunque las conocía más o menos de oídas- la teoría sobre el mono acuático, o aquella sobre por qué las hembras de mono desnudo (es decir, las mujeres, también llamadas tías) tienen los pechos y los glúteos tan sugerentemente abultados.

Hacia el final, él mismo admite que no hay que tomarlo al pie de la letra, que más bien ha pretendido exagerar: igual que muchos pretenden describir al hombre únicamente en su faceta cultural, él ha pretendido hacerlo en su faceta biológica. Bueno, pues os lo recomiendo, no quiero escribir un post de mil palabras. Unos siete euros y medio.

9/13/2004

Escribimos



José C. tiene una página-taller literario, donde unos amigos y un servidor publicamos nuestros cuentos, mejor o peor paridos; pero como ya se sabe, y no seré el primer idiota en decirlo, uno quiere por igual a todos sus hijos, sean guapos o feos.

Yo no escribo bien, y aunque lo hiciera, tampoco lo diría, ya que mis padres me enseñaron que la modestia es una virtud. Pero bueno, ya os digo, en este caso no he necesitado echar mano de ella. Los amigos Ana, Matías y José en persona, os deleitarán con sus creaciones, si vuestro gusto está afinado en el mismo tono que el mío: yo creo que son grandes creadores de ficción, los tres.

Si sabéis lo que os conviene, pondréis la página en vuestra carpeta de Favoritos.

Los dos últimos cuentos que he publicado en el taller son Mia (doc, pdf) y El recluta ciego (doc, pdf).

¿Capital de China?



¿Pekín? No, de eso nada. Resulta que ahora la capital de China es Beijing.

Sí, me indigno; claro que me indigno. Me pongo a pensar en posibles razones motivos...

  1. La CNN dice Beijing, en lugar de Pekín, y dado que el idioma inglés es mejor que el castellano, seguro que Beijing está bien dicho. Por el mismo motivo ahora llamamos Iraq a Irak y Malaysia a Malasia.
  2. Los chinos dicen Beijing, y ellos saben mejor que nosotros cómo se dice su capital en nuestro idioma. Los que apoyan esto supongo que también dicen Girona, Bilbo, New York, Milano, etc. cuando hablan castellano, en lugar de Gerona, Bilbao, Nueva York o Milán1. Estaría muy bien, si tenemos en cuenta de que seguro que los chinos no dicen /beijín/ (con jota), que es como se pronuncia Beijing en español (a ver si alguien nos lo puede confirmar).
  3. Varias teorías sobre la comunicación dicen que cuando hablamos, decimos algo desconocido sobre algo que conocemos (sujeto y predicado, tema y rema, etc... no es exactamente así, pero para entendernos). Al decir Beijing en lugar de Pekín, creemos que la información que nos transmite el periodista es mayor, al hablar sobre una ciudad que nosotros no conocemos y él sí; esto le hace sentirse mejor profesional, supongo.
  4. Ninguna de las anteriores, o una mezcla de distintas medidas de cada una de ellas.
Yo me inclino por la primera opción.

Ya me parece estúpido que hablando español digamos Lleida y New York, pero incluso eso tiene su lógica: dices el nombre catalán de una ciudad de Cataluña o el inglés de una estadounidense. Pero la moda esta de traducir los nombres propios de todos los lugares del mundo al inglés me parece una estupidez. Qué diablos, no me lo parece, es una estupidez.

(1)Siempre me he preguntado si esos políglotas individuos dirían o dicen, llegado el caso, I come from España, o ya puestos, Jo vinc d'España.

9/09/2004

Doré



Comenté hace unos días acerca de (¿estará bien dicho?) los libros que traje de la Península en mis cortas pero aprovechadas vacaciones. En concreto, recordaréis que dos de mis adquisiciones eran Gargantúa y Pantagruel (por separado, no Gargantúa y Pantagruel), de François Rabelais.

En el estante había dos ejemplares de cada: uno de ellos con precinto y otro sin él, aunque en buen estado. Los años me van haciendo un comprador competente, y no el típico empollón al que puede estafar una colegiala borracha, así que hojeé por encima los ejemplares no precintados, más que nada para comprobar si el papel era agradable al tacto, si las letras eran grandes y si tenían muchas faltas de ortografía. Las respuestas son , más o menos y no. De pasada me di cuenta de que los libros tenían ilustraciones, pero no les hice demasiado caso. Tomé los ejemplares precintados y los añadí al carrito (lo del carrito es un decir).

Ya en casa, arranqué el plástico y examiné con un poco más de detenimiento los volúmenes. Aunque el tamaño de letra, como dije, no está mal, no me gusta demasiado el tipo.

(Por cierto, una curiosidad: si queréis saber qué tipo de letra es el que se usa en cualquier libro, revista o página web que tengáis delante, visitad esta página)

Me fijé atentamente en uno de los dibujos. ¿Eran grabados de Gustav Doré? ¡Sí! ¡En ambos libros! Unos grabados preciosos, que no conocía.

Miré de nuevo la portada del Gargantúa. Dice:

RABELAIS

GARGANTÚA

AKAL / BÁSICA DE BOLSILLO

¿En qué cabeza cabe que vendan un libro con grabados de Doré y no lo digan en la portada? Mi padre tiene una teoría: el lector medio de libros español no aprecia unos grabados de Doré. No estoy de acuerdo. Si no sabe apreciar a Doré, tampoco a Rabelais. Mi teoría: no sabemos vender libros.

Gustav Doré, el gran ilustrador del siglo XIX. En esta página tenéis varios de sus grabados más famosos, incluidos los que realizó para la Divina Comedia de Dante (comentario en La Lengua), Don Quijote de la Mancha y el Paraíso Perdido de Milton. Que los disfrutéis.

9/08/2004

Ein Volk



En su novela Contacto el bueno de Carl Sagan nos describía cómo los chicos del SETI recibían un mensaje por radiofrecuencia desde la estrella Vega, a 26 años luz de la Tierra.

Cuando lograron descifrar parte del contenido del mensaje, se dieron cuenta de que era una señal de televisión, y al visualizarla descubrieron horrorizados que lo que habían recibido era la imagen y el sonido de Adolf Hitler inaugurando los juegos olímpicos de Berlín en 1936. Los veganos habían recibido hacía veintiséis años una de las primeras señales televisivas emitidas en la Tierra (cincuenta y dos años atrás), y al descubrir que había vida inteligente, decidieron enviar a su vez otro mensaje, con acuse de recibo incluido (es decir, con las imágenes de Hitler, como queriendo decir "os habemos oído").

Los pobres científicos temblaron de miedo: ¿Nuestro embajador en Vega era Hitler? ¿Habrían continuado viendo nuestros canales los veganos, y sabían lo del Holocausto? ¿Y si pensaban que éramos un peligroso planeta de nazis racistas y una amenaza para el universo, y habían decidido liquidarnos? No os cuento lo que sucede al final, ya que os recomiendo la novela, y no quiero fastidiarle el argumento a nadie. Por cierto, guardo especial cariño a esta novela porque gracias a ella descubrí lo que era un palimpsesto.

* * *

Hoy he estado viendo involuntariamente la tele un rato. Sucede cuando voy a casa de alguien y me hace esperar, y la tienen puesta (prendida, como dicen en hispanoamérica). A veces la veo por voluntad propia, pero suele ser algo del canal Historia o Los Simpsons. No, no veo la 2. Pero no nos apartemos del tema.

Estaban echando un programa cualquiera en una de las emisoras generalistas, sí, uno de ésos... en que sale ese tipo de gente... diciendo esas cosas... en fin, ya me entendéis; seguro que sabéis a qué tipo de programas me refiero.

Bien, pues no he podido evitar pensarlo: no estoy seguro de si preferiría que mi manager en el espacio exterior fuese Hitler o Coto. Al segundo he reflexionado: Hitler era sin duda un personaje mucho más despreciable. Pero el que haya dudado, siquiera por un segundo, es triste, ¿no?

God bless the Internet

9/06/2004

Un poquito de por favor (II)



Acabo de leer en una página web lo siguiente:
Sumitir un nuevo nombre

Lo juro.

Sumitir como un calco del inglés submit.

No estoy en contra del inglés, de hecho es una de mis lenguas favoritas (y la que más conozco aparte de la mía). Tampoco estoy en contra de los neologismos. Tampoco soy una señorita Rottenmeier, ni quiero que se azote a los niños con varas de fresno en los colegios.

Pero por favor, usad bien vuestro idioma, joder. ¿Alguien se pone los calzoncillos en la cabeza? Supongo que no, porque así no se usan. Pues bien, si habéis aprendido a usar los calzoncillos, aprended a usar la lengua, por Dios bendito. Que tampoco cuesta tanto.

Esto va sólo por aquellos que se consideran tan bien hablaos que no creen necesario dedicar un minuto de sus vidas a reflexionar sobre la lengua: ojo, que no se me ofenda nadie que no deba. Por aquéllos va. Hombres y mujeres. Sólo hay que sustituir los calzoncillos por las bragas.

Saludos amistosos.

9/05/2004

Dios



Supongo que todos los novelistas juegan a ser Dios: dice Milan Kundera que la novela es un ensayo sobre la existencia, o algo así (creo que lo dice en Los testamentos traicionados).

En el caso de los novelistas de ciencia-ficción, supongo que juegan a ser Dios, pero de otra manera, algo más matemática, por así decirlo.

Por otra parte, creo que el giro jugar a ser es un calco feo del inglés to play, y que tal vez deberíamos decir que los novelistas imitan a Dios más que juegan a serlo. Yo qué sé. Si estáis realmente interesados en el tema, seguro que conocéis a algún profesor de inglés que pueda aclararos la duda.

También en el barco que me transportó desde la bella Málaga a la irredenta Melilla acabé de leer Diarios de las estrellas. Viajes y memorias. Me niego, quiero decir, me niego a enlazar el libro en la página de su editorial (DeBolsillo) mientras no arreglen su motor de búsqueda. Si os interesa mucho, la dirección es debolsillo punto com.

El libro, en fin, ha sido uno de los 2,87 euros mejor invertidos en mi vida. Lem juega a ser Dios, trasladándose algo más allá de lo que cualquiera pueda imaginar, autor de ciencia ficción o de ficción a secas. Las preguntas que todos los autores se plantean, y para las que aún no tenemos respuesta, él las da por superadas e inicia una búsqueda más allá de ellas. Crea monstruos adorables o terribles y los sitúa en su caldo de cultivo para ver de qué manera evolucionan. Sus criaturas se saltan sus propias reglas. Hay seres que uno no sabe si están vivos, si no, o si ni lo uno ni lo otro.

Además, esta novela (segunda parte, por cierto, de otra, pero independiente, según creo) tiene muchas muestras de un gran sentido del humor. Citaré un caso: un inventor, antepasado del héroe de estas páginas -Ijon Tichy- , inventa una máquina que sirva a los sacerdotes católicos para administrar los sacramentos. De inmediato es repudiado por la iglesia; entonces, nuestro inventor construye una máquina de excomulgación automatizada y pide que la utilicen con él.

En una de sus aventuras, se nos habla de un planeta donde viven los seres más piadosos del universo. Tanto, que cuando un misionero acude a convertirlos al cristianismo, se convierten por hacerle un favor, Y cuando nuestro religioso comienza a contarles la gloria que viven en el cielo todos los mártires de la iglesia, le dan la más horrible de las muertes, para proporcionarle su lugar a la diestra del Padre celestial. Cuanto más se quejaba el misionero sufriendo la más atroz de las torturas, más convencidos estaban los conversos galácticos de lo mucho que iba a disfrutar en los cielos.

Amarga, trágica, irónica... Y muchos otros adjetivos le vendrían bien. Trescientas veintidós páginas. Y se leen de un tirón. Por desgracia.


Actualización importantísima: El libro no era de la editorial deflagrada por mí más arriba, aunque he de decir que no me retracto en absoluto de lo escrito. Diarios de las estrellas. Viajes y memorias está editado por Punto de lectura, y en concreto no es ni más ni menos que éste.

Que conste que esta editorial también tiene que mejorar un poco su web. Pero vamos, si fuera por mí, no los quemaría en la hoguera. ¡Saludos!

Mal rollo



Como creo que aún puedo considerarme joven, a mis veintinueve años, no creo que el título de este post esté demasiado fuera de lugar. Además, me resulta difícil pensar en otras palabras para definir lo que debió de pensar Edipo cuando poco a poco iba dándose cuenta de lo que había hecho...

Justo en la entrada anterior he comentado que leí Edipo rey en el barco. Es una obra de teatro clásica. Seguro que Cristina nos puede contar un montón de cosas sobre ella, y espero que lo haga. A mí me gustan las obras clásicas griegas y romanas porque leyéndolas compruebo, sin género de dudas, que no hemos cambiado nada en miles de años. No somos mejores que el cobarde Paris ni peores que el bravo Aquiles; no somos mejores que Herodes, pero tampoco peores que el buen samaritano.

Somos, simplemente, juguetitos del destino, la fuerza invisible que más nombres ha recibido a lo largo de la Historia.

Juguetes del destino, exactamente igual que Edipo.

¡Por allí resopla...



...África!

Sí, señoras y caballeros, por desgracia, ya he vuelto de mis cortas vacaciones. Se me ha ocurrido, mientras las disfrutaba, escribir cientos de artículos en vuestra querida bitácora; por suerte, no llevé ordenador portátil, agenda, ni tan sólo un humilde bolígrafo, así que no perdí el tiempo en eso. Supongo que a medida que pase la primera semana de trabajo y van volviendo las ganas, os contaré lo que sea contable e interesante.

Vosotros, que vivís en grandes metrópolis, ignoráis lo extraño que resulta para un paleto como yo, que vive en un bastión aislado de civilización en medio de la barbarie africana, salir del agujero este y poner los pies en la península. Es una de las pocas cosas buenas que tiene esta ciudad: con salir de ella, ya ves las cosas de otra manera. ¿Me creeréis si os digo que para mí, tres minutos con el coche detenido es un atasco de circulación?

Entré en dos grandes librerías en Valencia -tres si contamos la de Fnac- y una en Málaga. Me resulta difícil, y estuve a punto de no comprar nada en ninguna de ellas: dudaba entre comprarme lo que me apeteciese, cosa que habría supuesto un guión (-) delante de las cifras en mi cuenta corriente, o no comprarme nada de nada. Al final hice de tripas corazón y tuve que elegir sólo unos cuantos. Se aceptan comentarios sobre los mismos.

  • El invencible, de Stanislaw Lem. En uno de los libros que tengo aparece como Stanislav, con uve. Ni lo he comenzado aún, ni sé de qué va. Pero me gustará, sin duda. Además, me encantan las ediciones de esta editorial.
  • La inmortalidad, de Milan Kundera. En fin, qué queréis que os diga. Kundera ha sido mi gran descubrimiento de este año. Estoy casi totalmente seguro de que esta novela no me defraudará. Además, ya sé que me repito, pero me encantan las ediciones de esta editorial (también).
  • Edipo rey, de Sófocles. De la editorial Ediclas. Y quiero que sepan que me parece una auténtica vergüenza encontrar tanta falta de ortografía en un libro de una editorial que debería ser más cuidadosa con ellas. ¡Y en sesenta y tres páginas, por Dios! Por cierto, me lo leí en el barco, viniendo de Málaga. Ya escribiré el comentario.
  • Gargantúa, de Rabelais. No he hecho más que comenzarlo, pero creo que me va a gustar mucho; además, Kundera me lo recomendó, si bien indirectamente. No recuerdo si fue en El arte de la novela o en Los testamentos traicionados, pero me suena que en el primero de ellos.
  • Pantagruel, de Rabelais. Recuerdo que, cuando era pequeño, siempre pensé que era una sola novela: Gargantúa y Pantagruel. Estas ediciones que he comprado son las primeras en que veo que se editan por separado. Por cierto, señores de Akal, si tienen ustedes un corrector ortográfico humano, despídanlo; en caso de que sea cibernético, les bastará con destruirlo, y no será necesario tanto papeleo.
También compré, en Fnac, dos tomos de las obras completas del dibujante de historietas Robert Crumb, a quien yo -y no sólo yo, claro- considero uno de los mejores artistas del siglo XX. Ignoro si en este siglo XXI sigue dibujando: he de informarme. En uno de estos tomos, que me salieron bastante baratos, unos cinco euros cada uno, vienen dos de sus mejores obras: Footsy y Mis problemas con las mujeres, 2ª parte. Si conocéis a Crumb, entendéis lo que os digo. Y si no...