La Lengua

30 agosto 2004

Los días sagrados



Estoy pasando unas reconstituyentes, aunque totalmente inmerecidas, vacaciones en Valencia. No conocía bien esta ciudad, y me está gustando mucho, ciertamente. Ya haré un artículo más largo cuando llegue a Melilla y descargue las fotos.

Por cierto.

Creo que una parte de las tiendas dedicadas a los jóvenes -entre los que unilateralmente me incluyo- basa la totalidad de su estética en la hoja del cáñamo y la cara de Ernesto Che Guevara. Lo siento, pero para mí todos los uniformes son iguales, siquiera en el fondo. Creo que se me entiende.

Mucha envidia y un saludo. Hasta pronto.

26 agosto 2004

Compras



Llevaba creo que más de un mes sin ir de compras bíblicas -si me permitís el adjetivo-, y esto por una conjunción de razones: una serie de tristes circunstancias personales; un descenso vertiginoso de dígitos en mi cuenta del banco (¿no os horroriza la palabra bancaria?); el hecho de encontrarme en el mes sagrado de las Vacaciones, así, en mayúscula; un calor excesivo; que mi librería favorita abra a las seis de la tarde, con lo precoz que me gusta ser a mí en todo; todo lo cual unido al pertinente porcentaje de azar al que Nabokov llamaba el factor x ha hecho que mi compra mensual no merezca ese apelativo.

Me gusta regalar libros, si pienso que la persona agasajada va a leerlos, lo cual, seguro, sabéis que es más complicado de lo que parece, ya que hoy en día no lee ni Dios. De hecho, no sé si Dios sabe leer: seguro que, de necesitar hacernos llegar sus mandamientos hoy en día, en lugar de escribir sus leyes en dos pedazos de piedra le dictaría a su angelical secretaria un correo electrónico o tal vez nos enviase un gráfico animado via Bluetooth (tm). El caso es que he comprado para mi novia Hay algo que no es como me dicen, de Juan José Millás. Trata sobre lo que ocurrió a Nevenka Fernández, que denunció al alcalde de Ponferrada por acoso sexual, ganando el juicio. Es un libro de estos modernos que cuestan un dineral, y vienen en papel horriblemente rugoso y letras gigantescas (he leído 90 (noventa) páginas en poco más de una hora) que tanta costumbre tienen de aparecer en las listas de los más vendidos. Mi novia es feminista y de izquierdas, así que supuse que le gustaría. Yo también soy feminista y de izquierdas, aunque el feminismo patrio me produce cierto recelo, y la izquierda patria me produce mucha vergüenza, así que en público, para curarme en salud, me defino como caballero y apolítico. Esto no me libra de las iras de las feministas ni de las de los politiquillos de este u otro color, pero no me suelen considerar un enemigo peligroso. Y tienen parte de razón: las pocas moscas que he matado en mi vida fueron víctimas de mi torpeza más que de mis instintos insecticidas. Por lo que llevo leído, la idea principal del libro es que los políticos del Partido Popular son unos ogros pero no de los majetes, sino de los perversos, que especulan con el terreno público para construir mansiones decimonónicas donde en las cenas de Navidad invitan al obispo de la región y entre todos cocinan y se comen a los hijos de los proletarios que trabajan en sus fábricas. Como todo esto ya lo sé yo, no sé si llegaré a terminar el libro, a no ser que pille otra hora en blanco en casa de mis futuros suegros, Dios mediante. Lo de futuros suegros, digo.

* * *

También he comprado El mono desnudo, de Desmond Morris, en la editorial Debolsillo, cuya web de consulta sigue siendo una mierda. Llevaba meses yendo a varias librerías y viendo este libro, que incesantemente repetía su cantinela: cómprame, cómprame... Al final lo he comprado. Me sonaba que era un libro así más o menos moderno, como La inteligencia emocional (que algún día terminaré de leer, acaso este mismo año), El gen egoísta, Tus zonas erróneas o alguno del estilo. Cuando mi padre lo ha visto, ha exclamado: "¡Anda! Este libro era uno de los imprescindibles en los sesenta!" Y no era la primera vez que me lo dice este año, palabra. Incluso mi madre estaba dispuesta a jurar que lo teníamos por ahí. El caos de nuestras estanterías, por una vez, ha jugado en mi favor, y de momento no siento que he gastado mi escaso dinero a tontas y a locas. He leído unas páginas del libro. Es interesante, pero... me temo que sí, que me va a venir algo anticuado. Ya veremos.

* * *

Desde que leí Solaris, de Stanislav Lem, estoy ansioso por que pasen algunos meses para poder releerlo como es debido. Es una de las novelas que más me han gustado en mi vida, de cualquier género. Me encontré con este libro: Diario de las estrellas. Viajes y memorias. Lo compré sin dudar; a pesar de que la contraportada dice que es una segunda parte, algo dentro de mi cabecita decía que podría leerlo sin más, y creo que así es.

Con sólo comenzarlo, me encuentro con una ciencia que estudia el progreso de las civilizaciones galácticas, atendiendo a tres factores: la basura, el ruido y las manchas solares. En la primera fase -basura- las civilizaciones descubren que el espacio tarda mucho en llenarse, y envían todo lo que sobra en órbita alrededor de sus planetas. Así, cientos o miles de astros en el universo están circundados por anillos como los de Saturno, pero hechos de caca tecnológica. En una segunda fase -el ruido-, los artefactos inteligentes creados por nosotros, cuando son enviados al anillo de basura, se rebelan y producen una cantidad inmensa de ruido en forma de ondas de radio aleatorias, que impiden que las civilizaciones puedan continuar explorando el universo con sus radiotelescopios. En la fase de las manchas solares, los habitantes de los planetas envían virus a las basuras inteligentes para que enfermen con trastornos maníaco-depresivos, y se suiciden arrojándose al sol, en cuya superficie provocan unas manchas algo distintas de las naturales que ostentan estrellas como la nuestra, sin ir más lejos.

No negaréis que esta trama es original.

También se habla en el libro de una religión profesada por robots, que no se preocupa sólo de la vida después de la muerte, sino también de la que hay antes del nacimiento, y cuando se enteran de que a los seres humanos nos angustia la nada post-agónica, pero la prenatal nos deja bastante indiferentes, alucinan.

Joder, adoro a este tipo. Y el libro me ha costado 2,87 ?. Qué os parece.

Actualización, veinte segundos después: a los que estén interesados en Lem, que sé que son más de uno, tal vez les guste esta página (en inglés, o... polaco). Las ilustraciones son... bueno, ya veréis.

25 agosto 2004

Laetitia


Time can move fast now that you're gone,
can't dwell in the past,
what's done is done.
Nuno Bettencourt, Pursuit of happiness, del disco Schizophonic.

Because the sky is blue
it makes me cry.

The Beatles, Because, del disco Abbey Road.

Leo en la breve biografía de Bertrand Russell que aparece en mi edición de La conquista de la felicidad que nació enTrelleck Gales, Inglaterra, que fue huérfano desde los tres años y que su abuelo fue dos veces primer ministro, ahí es nada. Se especializó en matemáticas y filosofía y fue fundador del movimiento Pugwash contra el armamento nuclear junto a Albert Einstein. Digo esto más que nada para que quien no conozca a Russell no vaya a pensar que he leído el típico libro al estilo de Hable y entienda aymara en 15 días o Aprenda a cocinar un elefante por sí mismo. No, éste no es un libro de auto-ayuda.

El autor pretende a lo largo de 206 páginas desentrañar las causas de que tantos hombres -y mujeres también, pero se centra sobre todo en los hombres- occidentales con sus necesidades básicas, y algunas más, cubiertas, no logren ser felices. He de reconocer que hay algunas ideas en las que no había caído y que me han hecho reflexionar, como por ejemplo, el hecho de que muchos artistas consideren casi una obligación profesional ser infelices, o la idea de que después de morir nosotros, la historia de la humanidad será mucho más larga de lo que lleva hasta ahora (es decir, que prácticamente pertenecemos a la prehistoria de la humanidad).

Creo que la idea principal del libro, que por cierto comparto, es la siguiente: mantente ocupado. En mi opinión la causa más común de infelicidades y depresiones hoy en día es el tedio que causa tanto tiempo muerto sin nada que hacer. También estoy convencido de que en la edad media, cuando al día siguiente podías morir de peste, de hambre, por capricho del señor feudal, en una pelea, en una guerra, en un accidente, de un resfriado, de comer unas bayas envenenadas, de una coz al ordenar una burra, yo qué sé, estoy convencido, decía, de que en aquellos tiempos el hombre no tenía tiempo de pararse a pensar en lo desgraciado que era.

Igualmente, la vida era muy mala, pero por otros motivos. Se admiten opiniones. ¿Que si el libro es recomendable? Pues sí.

21 agosto 2004

Cibernética



-Soy la protagonista de Los vigilantes de la playa: la película, la primera película de la historia rodada íntegramente a cámara lenta.


Pamela Anderson en la serie de Matt Groening Futurama, en el episodio Unos valiosos pececitos.

He de comenzar confesando dos cosas:

1. Adoro el cine norte- americano. Sí, yo también odio el capitalismo salvaje, su sistema educativo, su arrogancia nacional y que invadan otros países para justificar su gasto armamentístico; pero he de reconocer que para mí, haciendo películas, nadie los supera.

2. No he leído Yo, Robot. Tanto es así, que en el momento de escribir esto no estoy seguro de si es una novela o una recopilación de relatos cortos. Sí recuerdo que en la citada obra Isaac Asimov estableció las ahora universalmente conocidas tres leyes de la robótica, que no repetiré aquí.

Esto me proporciona una doble ventaja a la hora de comentar la película: primero, porque todos esos tópicos del cine de Hollywood cuya mera existencia basta para que mucha gente odie una película, en mí no tienen mayor efecto, si están conseguidos. Una buena explosión, persecución de coches, escena de cama o boda judía no me suelen molestar, siempre que estén bien filmados. Segundo, al ver la película no he dedicado mis cinco sentidos a descubrir en qué ha traicionado a la obra de Asimov, ya que no tengo ese referente.

Como de cualquier modo no soy crítico de cine, ni me apetece, me limitaré a soltar unas cuantas ideas que se me han venido a la mente mientras veía la película.

-Ciertamente, una de las cosas más cargantes de la cinta es que el poli sea el príncipe de Bel Air. Porque no, no es Will Smith, sino el mismísimo Fresh Prince quien vemos aparecer en pantalla, después de haber ingerido unos cuantos frascos de anabolizantes. Sobre todo al principio, en que el director necesita hacernos ver claramente el contraste entre la exhuberante simpatía de Smith y la total impasibilidad de su frígida compañera de reparto. Una vez que tenemos claro cuál es el lugar de cada uno, Proyas ya deja que cada uno sean personas y no caricaturas, aunque para ese momento tanto cambio de personalidad deja a los personajes sin consistencia.

-Hay un chaval que aparece dos o tres veces en la película, al que no le encontraba en principio sentido. Reflexionando un poco, al fin di con la tecla: como estamos en 2035, la sociedad habrá avanzado tanto que el policía invencible será un afroamericano, mientras el camello gracioso de tres al cuarto será un blanco -o hispano, que tampoco me fijé mucho-. Las abuelas, sin embargo, seguirán haciendo pasteles de manzana, lo cual no deja de ser un alivio.

-Necesito comprarme un coche Audi, un aparato de música JVC y unas deportivas Converse All Stars. Y a ser posible, que estas últimas me las envíen a través de la empresa de mensajería FedEx.

-Las leyes de la robótica son complicadas. Impiden que tengamos un robot como guardaespaldas, supongo. Al mismo tiempo no permiten que nadie haga un ejército de robots para luchar contra la gente.

-Imaginemos el momento en que sea posible crear robots como los de la película. ¿Cuál creéis que sería el tiempo -en nanosegundos- que tardaría cualquier empresa multinacional en saltarse las tres leyes a la torera si eso le significase mayores beneficios? ¿Cuánto tardaría cualquier gobierno en autorizarlo?

-Sigo pensando que Matrix -película que simplemente me encanta- ha hecho muchísimo daño al séptimo arte. No creo que sea necesario ralentizar la cámara cada dos por tres para plasmar mejor en pantalla una secuencia de acción. Y la prueba de esto es Tarantino, sin ir más lejos.

-Después de que destrozaran su exitoso relato Anochecer, Asimov no volvió a permitir que se adaptase ninguna obra suya al cine. Después de su muerte a causa del SIDA, que yo recuerde, ya han adaptado dos: El hombre bicentenario y Yo, Robot. Joder, qué asco de mundo, que ni a los muertos se los respeta. Lectura recomendada: Los testamentos traicionados, de Kundera. El título lo dice todo.

-La gente suele referirse a una película así con frases del tipo: "no es una buena película, pero entretiene". Una variante de esta frase es "está entretenida", omitiendo el desprecio por la película como obra de arte. Fracamente, no me imagino a nadie diciendo: "esta película es aburridísima, pero es muy buena". ¿Y vosotros? El caso es que a mí la película me ha entretenido, y por lo tanto para mí está bien. Con todos sus fallos, que los tiene. Qué queréis que os diga.

-Mi robot cinematográfico preferido siempre será Cortocircuito, con todo el cariño que siempre tendré por C3PO y por R2D2.

19 agosto 2004

Corpore sano



(La primera vez que oí la frase "mens sana in corpore insepulto" estuve riéndome sin parar unas tres semanas, día arriba, día abajo)

El deporte, como a todos los empollones, siempre me ha parecido cosa de brutos.

Sin embargo, yo nunca he sido empollón, nunca me he comido los libros, y cuando un curso me ha exigido un esfuerzo memorístico considerable, he fracasado estrepitosamente. Yo tengo otra teoría sobre el deporte:

Creo que el deporte es un sustituto para los instintos belicistas y sanguinarios de nuestra especie. La selección natural nos ha preparado para luchar, y en época de paz nos pueden meter en la cárcel por matar al vecino, así que organizamos un partido de lo que sea -por ejemplo, fútbol- y ahí liberamos toda nuestra agresividad verbal y físicamente. Tanto participantes como espectadores y espectatrices. En época olímpica, como la actual, es mejor, ya que en lugar de usar el deporte como guerra civil, lo usamos para dar en los morros, si es posible, a otras naciones (o estados, llamadlos como os plazca). Los deportistas que no consiguen una medalla vuelven vergonzosamente a casa y son olvidados por todos, como los soldados norteamericanos que regresaron de Vietnam.

Sin embargo, el deporte tiene sus ventajas. Es muy útil, en el caso masculino, para resultar más atractivo físicamente, para ganar respeto entre los individuos del mismo sexo, y para encontrarte más sano y ágil, y además, si eres homosexual, es posible que tengas oportunidad de ducharte rodeado de hombres desnudos.

Ignoro si para las chicas también hacer deporte tiene ventajas.

Dejé de fumar hace ya casi cuatro meses. Desde entonces he fumado, pasivamente y en contra de mi voluntad, algún que otro paquete. Pero no tengo valor de pedirle a los demás que dejen de fumar: cuando yo era fumador, pedía respeto a mi adicción, que era una enfermedad que me causaba una gran infelicidad y que además me estaba destrozando la salud. En parte por ser coherente, y en parte por llevar la contraria (uno de los grandes motores de mi vida), respeto el derecho de los demás a fumar, ya que son adictos a la nicotina y la necesitan como yo necesito el oxígeno.

Por supuesto, no me gusta que se fume a mi alrededor, y si estamos en un sitio cerrado, sugiero que se aguanten lo más posible. En fin, lo normal.

* * * * *

Llevo un par de meses haciendo jogging (corriendo, vamos) de vez en cuando. Porque algo hay que hacer, si uno no fuma. El otro día, bajo un sol de injusticia (porque aquello no era justo de ninguna de las maneras), hice todo el Paseo Marítimo de Melilla, que calculo que son entre dos y cuatro kilómetros, ida y media vuelta. Después estuve haciendo una tabla de ejercicios en unos artilugios colocados a tal efecto en la playa.

Enfrente de la playa hay un restaurante chino, y de él salió un ciudadano de la citada república popular a hacer una serie de calentamientos, o precalentamientos, o yo qué sé. El caso es que el tipo lucía una agilidad, flexibilidad y fuerza que ya la querría yo para mí mismo.

Cuando los paseantes se acercaban, yo me arrimaba al chino, para que pensasen que estaba entrenando con él.

Después de todo, uno tiene su amor propio.

17 agosto 2004

Sobre las modas y otros cambios



¿Recordáis cuándo fue la última vez que visteis a una chica sin una camiseta de la selección brasileña de fútbol?

¿Recordáis algún ombligo sin piercing?

¿Recordáis cuándo fue la última vez que visteis la televisión en horario de tarde con vuestros padres al lado sin sentir vergüenza?

¿Recordáis cuando el tonto del barrio era al que se le veían los calzoncillos y no al revés?

¿Os acordáis de aquellos tiempos en que el más negado de la clase conocía la diferencia entre a ver y haber?

¿Recordáis cuando la ropa interior era coherente con su apellido?

En fin... yo no.

14 agosto 2004

Reflexiones en agosto (I). ¿Cuestión de tamaño?



Hace unos años ya, de hecho antes del año 2000, leí un artículo en el periódico donde se afirmaba que en la Grecia clásica, parte de la belleza de los atletas consistía en tener un pene pequeño y unos glúteos muy desarrollados (equinos, diría yo).

Por lo que se puede deducir del David según Miguel Ángel, que tenemos representado aquí a la izquierda, diría que en el Renacimiento italiano la cosa no había cambiado demasiado, al menos en lo tocante al pene (tal vez en glúteos el gusto sí cambió). Creo que pocas personas -hombres como mujeres- se atreverían a negar que en general el David sigue siendo un modelo de belleza suprema.

Prefiero no seguir hablando de penes, porque yo soy chapado a la antigua y me parece de mal gusto.

Pero sigamos hablando de tamaño, o más generalmente, de la cantidad. Creo que la obsesión por la cantidad es un vicio probablemente impulsado hacia el primer puesto en el ranking de vicios por el capitalismo. En el capitalismo el único dogma -porque estoy convencido de que es un dogma como cualquier otro- es que más siempre es mejor. Más dinero. Más mercado. Más productos. Etc. Menos trabajadores y menor sueldo, claro, pero sólo porque ello redunda en más beneficios.

De entre los diversos oficios que he ejercido durante mi vida laboral, uno de los más confesables fue el de profesor de marionetas. Usábamos cola de contacto para pegar las diversas partes de las marionetas entre sí. La cola de contacto, con ese uso, es mejor administrarla parcamente; cuanta menos uses, más pega.

Era imposible que mis alumnos lo comprendieran. Utilizaban toda la cola que les fuera posible, y las piezas nunca quedaban bien pegadas, pero era absolutamente incapaz de convencerles de que en el caso de la cola de contacto, cuanta más uses menos sirve.

En la España de hoy en día, que -que me perdonen Aznar y Zapatero- me parece cada vez más una mierda, tenemos ejemplos a puñados de lo que intento explicar. El chico que va por la calle en su coche y lleva el volumen de su radio en el número 30, porque la radio tiene un volumen máximo de 30, y acaso piensa que llevarla más bajo sería desperdiciarla.

Las verbenas patrocinadas, donde la gente come hasta hartarse, y después, ya que es gratis, sigue comiendo, porque aún se puede comer más, y comer más siempre es mejor que comer menos.

¿Quién no conoce a alguien que ha pirateado su Playstation 2 y tiene al menos cincuenta o cien juegos? ¿Y a cuántos juega? ¿¿A los cien?? ¿¿Cuántas horas diarias le dedica???

Y quizás tal vez conozcamos todos también al trabajador liberal que, habiendo ganado en la jornada más que suficiente para vivir cómodamente, pasa dos o tres horas más en el trabajo para ganar un poco más.

Creo que hemos fabricado muchos infelices así en este país: gente inteligente a la que, por su inteligencia, se la ha empujado a estudiar mucho, y a obtener un trabajo que le permite ganar mucho dinero, sin tiempo para plantearse si en realidad el único objetivo de sus vidas es ganar más y más.

Sé que muchas personas se han planteado el asunto de la cantidad de forma más profunda y seria que yo, pero tal vez ninguno en agosto. Me muero de calor, yo qué sé.

12 agosto 2004

Noche de verano



I. Me pregunto si alguien de una generación posterior a la mía (1975) recuerda quién es Joaquín Arozamena. Pues era (y espero que lo siga siendo) un periodista con una voz bastante peculiar, y que solía caer bien, o al menos me daba esa impresión.

Bien. Fue una de las primeras personas que oí criticar las traducciones de los títulos de las películas de Hollywood. En concreto, decía que traducir Rosemary's baby como La semilla del diablo quitaba a la película gran parte del suspense. No puedo estar más de acuerdo.

La película la vi de pequeño, y la he vuelto a ver hoy. Polanski es un genio. Los lectores más jóvenes lo asociarán probablemente a la película El pianista, que para qué vamos a negarlo, es una obra maestra. La parte de miedo -ahora volvemos a hablar de Rosemary y su bebé- comienza casi al final de una película muy larga, pero que me engancha desde el primer minuto. Se presenta a unos personajes inolvidables y muy bien definidos, con unas vidas bastante realistas, y además la película tiene ese rollito sesentero de imágenes psicodélicas y música precursora del acid jazz que tanto se ha explotado más adelante. En las escenas de desnudos oigo las voces originales, sin doblar; seguramente algún censor franquista cortó los pechos de Mia Farrow para proteger a la generación de mis progenitores, y tales escenas nunca fueron dobladas.

Hasta el último cuarto de hora uno no está verdaderamente seguro de si en realidad el diablo ha puesto una semillita o si Rosemary está como una cabra (cabra en el sentido no satánico de la palabra).

Y, para el final, un diálogo ante el cual no he podido evitar soltar una carcajada:
-Roman.- Tiene los ojos de su padre
-Rosemary.- ¡No! ¡Su padre tiene los ojos normales!
-Roman.- Rosemary, su padre no es Gail, es Satán

En un foro de IMDb.com alguien declara que está loco por que se haga un remake de la película. Algunos le responden, con buen criterio y gran sentido del humor, que nadie debería permitir eso (traducción libre y personal):
"...el director probablemente decidiría enseñar el niño o alguna estupidez por el estilo."
"...y no olvides la nueva banda sonora por Marilyn Manson y un grupo de raperos peligrosos... ya puedo imaginarlo... Yo! La-la-la-la, LAH! Wassup, Satan!"
"Tal vez deberíamos renombrar la película como "Beatrix's baby" y al final Uma coge su katana de Hattori Hanzo y acaba con el aquelarre..."


En fin, si para pasar miedo necesitáis
algo más que un golpe de orquesta a diez mil decibelios, puede que ésta sea vuestra película. Yo le pongo un nueve, qué diablos.


II. Sigo leyendo La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell. Leo en la página 135:

El secreto de la felicidad es este: que tus intereses sean lo más amplios posible y que tus reacciones a las cosas y personas que te interesan sean, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles.

Me pregunto si debo seguir leyendo, una vez desvelado el gran secreto.

Por cierto, he de escribir una diatriba iracunda a los de la editorial DeBolsillo: o aprenden a ponerle la tilde a sólo cuando es adverbio o dejo de comprarles libros y además quemo los que ya tengo de esta editorial (no son pocos). Dejé para más adelante El castillo, de Kafka, por la misma razón. Supongo que no lo harán para ahorrar tinta (aunque digamos que mil o dos mil tildes en cada ejemplar de una tirada de un millón de libros debe de suponer al menos un cartucho, ¿no? Quién sabe. Pero cada vez que leo algo como "solo le hizo falta una cosa" es para mí una patadita en los testículos).

Lo de diatriba iracunda lo leí en La visita al tiranosaurio, de Isaac Asimov, y me hizo mucha gracia. Ale.


III. Un gobierno conservador metió la religión católica en los institutos y le montaron manifestaciones populosas, con las que por supuesto yo estaba de acuerdo.

Ahora uno progresista no sólo no quita la católica, sino que introduce otra más, a cuyos profesores también vamos a pagar nosotros. Nadie ha dicho ni pío, ni asociaciones de estudiantes, ni de padres, ni de nada.

Hay algo que no me cuadra.

En fin, ya sabéis, aquí no se habla de política. De momento, al menos.


Espero leeros pronto.

04 agosto 2004

...



Os recomiendo no perderos esta página. Enlace aprendido de Freak Evolution.

02 agosto 2004

Italia



Siempre me he sentido fascinado por Italia, y creo que cualquier occidental consciente de serlo sentirá lo mismo: en esa península con forma de bota estalló un big bang que dispersó sus restos por toda Europa, el norte de África y parte de Asia (pensad en esto: si el ser humano no tuviera piernas ni pies, qué península más amorfa, ¿verdad?).

En 1992 viajé a este país y no me decepcionó: esas selvas oscuras, umbrías, la gente que me pareció de carácter perfectamente español, llevado al límite (más gritones, más gesticulantes, más sentimentales), y unas cuantas ciudades muy interesantes, entre ellas Venecia, la ciudad más hermosa del mundo. Si queréis tener la sensación de estar viviendo en pleno Renacimiento, estáis a tiempo. Además, en la plaza de San Marcos se rodó una escena de Indiana Jones y la última cruzada, y si tu héroe cinematográfico es Harrison Ford, la cosa no es moco de pavo.

Andan por casa, desde que tengo uso de razón, algunos libros de Indro Montanelli, y mi padre siempre me lo había recomendado. En cuestiones literarias bíblicas bibliográficas de libros mi padre no me ha fallado jamás, y ciertamente no me ha fallado con Montanelli.

(El libro que comento hoy, al parecer, está escrito en colaboración con Roberto Gervaso, al que no conozco; ignoro si es muy conocido en Italia. En cualquier caso, supongo que la mayor parte del trabajo es de Indro Montanelli)

Ya lo comenté: compré la Historia de la Edad Media pensando que trataría sobre el medievo europeo. En lugar de esto, de lo que se habla es de la Italia desde la desintegración del Imperio hasta el año 1001, en que muere el rey alemán Otón III. Pero esto es lo de menos. El estilo es lo de más.

Me ha recordado el autor (mejor dicho, los autores) a Isaac Asimov: en literatura divulgativa, te puedes tragar doscientas páginas sin darte cuenta de que ya has acabado el prólogo y has comenzado el libro. Los libros así no se devoran, yo creo que se beben.

Por desgracia, calculo que entre ciudades, ríos, reyes, papas, príncipes, putas, godos, ostrogodos, longobardos, hunos y mahometanos se incluyen en el libro tal vez entre quinientos y mil nombres relevantes, acaso más. Cuando estás leyendo un capítulo no recuerdas de quién trataba el anterior. No es, claro, defecto de los autores. No debe de ser sencillo seleccionar los nombres más importantes de ochocientos años de historia. Además, qué caray, es estupendo leer un libro de historia de 400 páginas sabiendo que no es tu obligación memorizar ningún dato.

Bueno, pues creo que la principal característica del estilo de Montanelli es su gran sentido del humor, cuente lo que cuente. Como cuando cuenta algún detalle curioso de la liturgia católica primitiva:

Como sello de la ceremonia, se intercambiaba el beso de la paz. Esta costumbre se convirtió pronto en causa de ingratos desviacionismos, a fuerza de ser demasiado grata. Para salir al paso del peligro, se recomendó a los fieles que al besarse tuvieran la boca cerrada, pero como la recomendación se eludía la mayor parte de las veces, el beso de la paz fue suprimido.
Y es que en esos tiempos la Iglesia romana se las traía:

[La confesión...] Pública durante todo el siglo IV y en épocas anteriores, se decidió que fuese secreta en tiempos de Teodosio, cuando una mujer se acusó ante millares de fieles de haberse acostado el día anterior con el diácono que en ese momento estaba confesándola.

Todo ello bordado con unos destellos de lucidez incontestables, y que creo que vienen como anillo al dedo en la Europa del siglo XXI:

Tal es, en parte, el destino de todas las religiones. Piden para sí la libertad de organizarse, en nombre de unos principios laicos, y después, una vez organizadas, niegan esta misma libertad a los demás, en nombre de los propios dogmas.

Sin perder nunca, claro, el sentido del humor.

Los abogados eran legión. En cada familia había por lo menos uno, poco más o menos como ahora.

Aunque no desprecia ocasiones, sin embargo, de recordarnos parte del lado más oscuro del hombre, para que nunca perdamos de vista que la barbarie no empezó, ni acabó, con el violento siglo XX que hemos dejado hace bien poco atrás:

Los rebeldes fueron detenidos y mutilados. Su jefe, un noble llamado Juan, fue cegado y colgado por la cabellera de la estatua ecuestre de Marco Aurelio, en el Capitolio. Pasó así un día entero, durante el cual fue objeto del escarnio de los romanos, que lo cubrieron de insultos y de salivazos. Al bajarlo de allí, le cortaron la nariz y las orejas y lo montaron en un asno, con la cara vuelta hacia la cola que, adornada con una campanilla, le fue puesta entre las manos a manera de bridas. En la cabeza le colocaron un odre cubierto de plumas y en los pies dos ánforas llenas de estiércol. De ese modo fue paseado por las calles de Roma, entre las burlas obscenas de sus habitantes.

01 agosto 2004

Empollones



Yo era bastante chico y estaba viendo un episodio de Barrio Sésamo en televisión (en la época en que el protagonista absoluto era el erizo rosa andrógino conocido como Espinete). Apareció por el barrio un tipo vestido de manera anticuada, con gafas gruesas y muy repeinado con fijador. Andaba corrigiendo a todo el mundo por su forma de hablar o por su ignorancia. Espinete le puso un mote: Repollo con lazo. Desde ese momento fue el hazmerreír de Barrio Sésamo, de donde, si no recuerdo mal, lo echaron a patadas tal vez (la serie a menudo acababa así o por el estilo).

En la teleserie para afroamericanos Cosas de casa el patán de la serie era Steve Urkel, flacucho joven que a su inteligencia superdotada añadía otro defecto: sus principios y la pureza de su amor eran inexpugnables. Nunca sería popular en el sentido estadounidense de la palabra, es decir, alguien envidiado, alguien a quien todos se quieren parecer (sí fue bastante popular porque a casi todo el mundo le resultaba gracioso). En la serie se reían de él, le pegaban, sus amigos le huían, los profesores le aborrecían, la chica a la que él adoraba le aborrecía con toda la fuerza de su corazón... era un individuo despreciado, si bien a mí no me parecía despreciable.

Un día inventó una pócima para parecer más atractivo a su amada, Laura Winslow. Adquirió gusto en el vestir, su voz se hizo más ronca, incluso su musculatura pareció crecer, caía bien a todo el mundo. Perdió parte de su inteligencia como condición sine qua non para conseguir no ser un odioso idiota. No podía ser tan atractivo, tan cool si seguía interesándose por la ciencia, por las grandes obras literarias, por el sentido de las cosas.

El modelo de persona inteligente a la que hay que destruir se repite a menudo en casi todos los programas con contenidos para niños de la tele. No en los adultos, ya que no es necesario: si estás viendo Salsa rosa en lugar de estar leyendo La lengua (por ejemplo), los programas infantiles ya surtieron su efecto en tu cerebro haciéndote clara la diferencia entre un empollón y un héroe de gimnasio.

Para que el empollón resulte odioso, sutilmente se le viste con otras características objetivamente rechazables: el empollón será mezquino, ruin y rastero. No desaprovechará una oportunidad de demostrar a todos su superioridad innata. En un as del deporte esto será encomiable; en un empollón es una de sus características más despreciables (sobre esto habla Isaac Asimov en su autobiografía, que además es uno de los libros más entretenidos que he leído).

Inculcamos a los niños de nuestra sociedad unos modelos televisivos, sabiendo que la televisión va a ser su principal educador, y diferenciamos claramente el empollón del campeón atlético; el Steve Urkel del vigilante de la playa; en definitiva, el malo del bueno.

A veces, pocas, se rompe el estereotipo. En Los Simpsons el empollón no tiene gafas, ni mal corazón. Quizás por eso me gusta la serie. Mi preferida siempre será Lisa. Aunque, por supuesto, el ojito derecho de los padres es el gamberro Bart. No, no me sorprende en absoluto.

¿Feminismo?



Leo en la edición impresa del diario EL PAÍS de ayer:

El Foro de Mujeres condena la violencia del modelo patriarcal

Unanimidad. Tribunal, jurado popular y público coincidieron en su veredicto: la violencia es culpable del sufrimiento de millones de personas y ésta tiene su origen en el modelo de dominación patriarcal perpetuado por los hombres a lo largo de la historia.


Me jode mucho (segunda acepción) leer tonterías en un medio en el que sé que mucha gente las va a tomar por cosas serias. Así que iré por partes.

  1. La violencia es culpable del sufrimiento de millones de personas. Estoy de acuerdo con esta conclusión (supongo que es difícil no estarlo). Lo que no sé es si hacía falta reunir todo un Foro de Mujeres para llegar a ella. Bueno, sí que lo sé: no era necesario en absoluto. Conozco a demasiadas mujeres inteligentes que llegaron a esa conclusión por sí mismas hace mucho tiempo. Y a hombres también, ojo.
  2. Ésta tiene su origen en el modelo de dominación patriarcal... De donde deduzco que si la Humanidad hubiese estado organizada mayoritariamente en matriarcados, los problemas se habrían resuelto todos dialogando, y nunca habría habido ninguna guerra: en tiempos de sequía, por ejemplo, y de la subsiguiente carestía de alimentos, los diferentes estados habrían repartido la poca comida que hubiese como buenos hermanos y hermanas, y todas las religiones se habrían puesto de acuerdo para respetarse mutuamente, y nunca un Estado habría ambicionado territorios de otros, dada la naturaleza pacífica y no violenta del género femenino. A este tipo de machismo yo lo llamo machismo oculto: lo padece gente que piensa que las mujeres no son capaces de atacar, ni de defenderse, sino sólo de ser víctimas pasivas de la violencia ejercida por los machos (vamos, que piensan que todas las mujeres son como las típicas rubias de las películas, que lo único que pueden hacer es ser agredidas o salvadas por hombres, ya que no valen para otra cosa). Lo curioso es que este tipo de machistas suelen considerarse a sí mismos feministas. Un ejemplo de esto lo tenemos en la película de Icíar Bollaín Te doy mis ojos, que por otra parte me parece una gran película.
  3. ...perpetuado por los hombres a lo largo de la historia. Si el modelo patriarcal hubiese sido beneficioso únicamente para los hombres, creo que no se hubiese podido sostener (no hablo de los tiempos actuales, en los que dicho modelo tiende a desaparecer, sino cuando era más ostensible). El modelo patriarcal ha sido perpetuado por toda la sociedad, hombres y mujeres, y ahora está siendo cambiado por toda la sociedad, hombres y mujeres. No creo que un modelo u otro sean realmente viables si son apoyados sólo por una parte de la sociedad y rechazados por la otra, a un 50% aproximado. Claro, que desde otro punto de vista, siendo las mujeres unas desvalidas víctimas pacientes como son (léase el punto 2º), tal vez sí hayan sido los hombres los protagonistas de este hecho. ¿Se me entiende?
En fin, digamos que EL PAÍS no anda últimamente demasiado fino. Leo hoy mismo:

El festival de las descargas porno y el 'pirateo' termina a toda máquina

...Fonseca [...] dice haberse copiado 250 películas, 75 de ellas porno.

Lo que ellos llaman el festival de las descargas porno es la Campus Party. Y por cierto, sigue siendo delito moral ser consumidor de porno. ¡El tipo no sólo es un pirata, además es un salido! Me pregunto si no era éste el diario de izquierdas.

No voy a seguir que me conozco.

* * *

Cambiando de tema, ayer pasamos la mañana en Marruecos.

Ya sabéis, lo típico: cerveza, playas limpias, un gorro moruno y gafas de sol. Tuvimos problemas en la frontera, dirección Melilla-Marruecos. Nos miraron con lupa los carnés de identidad. Me pregunto si la policía marroquí pensaba que queríamos emigrar allí. Yo qué sé, hay gente para todo, ¿verdad?