La Lengua

31 mayo 2004

Sin título



Os recomiendo que no os perdáis la crítica que P. Jorge (Jorge es el apellido) ha hecho sobre la película Troya de Wolfgang Petersen.

28 mayo 2004

Baroja



Voy a abrir El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, por alguna página al azar:

El viejo estudiante padecía un romanticismo intenso, mitigado en algunas cosas por una tendencia beocia de hombre práctico. Lamela creía en el amor y en Dios; pero esto no le impedía emborracharse y andar de crápula con frecuencia. Según él, había que dar al cuerpo sus necesidades mezquinas y groseras y conservar el espíritu limpio.
Esta filosofía la condensaba, diciendo: Hay que dar al cuerpo lo que es del cuerpo, y al alma lo que es del alma.


Probemos otra vez:

-¿De manera que no hay verdad?
-Sí; el acuerdo de todas las inteligencias en una misma cosa es lo que llamamos verdad. Fuera de los axiomas lógicos y matemáticos, en los cuales no se puede suponer que no haya unanimidad, en lo demás todas las verdades tienen como condición ser unánimes.
-¿Entonces son verdades porque son unánimes? -preguntó Iturrioz.
-No, son unánimes porque son verdades.
-Me es igual.


Y una vez más:

Al bajar a la prendería Hurtado y el juez, la mujer del tío Garrota había muerto.
El juez mandó que trajeran a su presencia al marido. Los guardias le habían atado las manos.
El tío Garrota era un hombre ya viejo, corpulento, de mal aspecto, tuerto, de cara torva, lleno de manchas negras producidas por una perdigonada que le habían soltado hacía años en la cara.
En el interrogatorio se puso en claro que el tío Garrota era borracho y hablaba de matar a uno o de matar a otro con frecuencia.
El tío Garrota no negó que daba malos tratos a su mujer; pero sí que la hubiese matado. Siempre concluía diciendo:
-Señor juez, yo no he matado a mi mujer. He dicho, es verdad, muchas veces que la iba a matar, pero no la he matado.
El juez, después del interrogatorio, envió al tío Garrota incomunicado a la cárcel.
-¿Qué le parece a usted? -le preguntó el juez a Hurtado.
-Para mí es una cosa clara; este hombre es inocente.


No he tenido mucha suerte con las citas; es decir, que si hubiese buscado un poco en lugar de elegir tres al azar, habría encontrado rápidamente otras tres citas realmente antológicas.

Así que juzgad por vosotros mismos.

25 mayo 2004

Derechos literarios



No estoy reclamando mi derecho a que se me pague por la publicación de los trabajos, ya que no he publicado nada en papel, y los textos de esta bitácora no tienen copyright.

Sólo os informo de que hace más de un año que no disfruto de vacaciones bloggeras, y que por tanto, voy a hacer como Cristina y Juan Carlos: me tomo un mes de descanso al igual que ellos. Parece que, entre exámenes de carrera y oposiciones, las letras en la Red están demasiado ocupadas. Mis motivos se parecen más a los de Juan Carlos que a los de Cristina (o mejor dicho, son exactamente los mismos que los de Juan Carlos).

No obstante, seguiré publicando de vez en cuando, sobre todo algunas ordinarieces sobre temas no lingüísticos ni literarios, para no saturarme demasiado. Dentro de algo más de un mes, supongo que volveré a la carga. Mientras tanto, lo dicho: cuando publique, será casi con toda seguridad algún post que no tenga que ver con el tema del diario. Avisados quedáis. Vamos con el primero:

Quosque tandem


He oído hoy, en las noticias de Telecinco, que un estudio ha vuelto a demostrar que las mujeres conducen mejor que los hombres. El otro día, volvieron a demostrar que son mejores en la universidad. Además, los hombres somos unos seres ultra-violentos que estamos esperando cualquier excusa para golpear a cuanta mujer desprevenida -o incluso prevenida- se ponga a nuestro alcance.

¿Hay algo en que los hombres sean mejores? ¿O somos, simplemente, despreciables?

Que nadie me malinterprete: las mujeres me gustan (y más que los hombres). Y no dudéis de la fidelidad que me une a mi novia, ¡no! Me refiero a que, desde pequeño, hay muchas aficiones que me unen a ellas (la lectura, sin ir más lejos), y otras que me separan del resto de los hombres (el fútbol, sin ir más lejos).

Creo que nunca he oído en la tele una encuesta que demuestre que los hombres somos mejores que las mujeres en algo. Y si, de hecho, tenemos aproximadamente la misma valía, como afirmamos los feministas, deberíamos saber hacer algo mejor que las mujeres, para suplir nuestras deficiencias genéticas a la hora de conducir o estudiar. Pero no: nunca oigo una noticia que diga que los hombres, pongamos por caso, esquilamos ovejas mejor que las mujeres. Lo que me lleva a tres posibles conclusiones:

A. Bajo un supuesto feminismo se esconde un machismo soterrado (me encanta esta palabra: soterrado; viene de soterrar). Este machismo se asombra tanto de que las mujeres sean buenas en alguna actividad difícil de desempeñar, que cuando encuentran alguna estadística, lo proclaman a los cuatro vientos, como diciendo: "¡Mirad! ¡Las mujeres preparan las gambas al ajillo mejor que los hombres! ¡Ya van cuantro cosas!"

B. Los estudios de ese tipo son tan estúpidos como el islote de Perejil.

C.Los hombres, al menos los heterosexuales, somos violentos, imbéciles y un peligro en la carretera. Ahora que es posible la reproducción sin la intervención del varón y su defectuoso cromosoma Y, deberíamos ser exterminados.

Opto por la B. Por convicción y... por la cuenta que me trae. Saludos.

20 mayo 2004

Off topic: yin y yan



Dice P. Jorge (Jorge es el apellido) que él es un republicano minoritario, aunque lo dice con otras palabras. Es decir, que el día de la boda -¿boda? ¿Qué boda?-, en lugar de ir a una manifestación en contra del enlace o dedicarse a insultar a los novios en su diario, lo que hará será... pues cualquier otra cosa.

Hace tiempo que llevo pensando algo: los republicanos, en general, necesitan de los monárquicos para vivir. Quiero decir que seguramente, si no existiera la bandera constitucional, ninguno iría a un primero de mayo con la bandera tricolor.

(Pequeña digresión: habría que preguntarse quién eligió el tercer color en la bandera republicana. Aunque no entiendo demasiado de diseño, creo que casi cualquier otro color habría conjugado mejor con los consabidos rojo y gualda... que igual da, como dirían Martes y Trece.)

Es algo seguramente relacionado con el yin y el yan: dos fuerzas totalmente antagónicas, que no pueden existir aisladas, sino como complementos la una de la otra.

Va a haber una macro-manifestación en Madrid a favor de la república el día de la boda. No cualquiera de los otros trescientos sesenta y cinco (365, 2004 es bisiesto), sino precisamente ese día: el día en que Felipe de Borbón y Letizia Ortiz decidieron casarse.

Me pregunto si es posible una muestra mayor de respeto y admiración por la monarquía. Se le tiene una veneración tal, que siente uno la necesidad de manifestarse en el preciso momento y el preciso lugar en que un príncipe decide casarse. Si eso no es borbonismo, pues... no sé lo que será.

Lo que me recuerda otro pensamiento facilón: los que más se alegran de la llegada de las Navidades son aquellos que siempre están con el cuento de que si son un invento de los grandes almacenes, que si hay una felicidad forzada en las caras de la gente...

Para nadie es la Navidad tan importante como para ellos.

Y es que debe de dar bastante gustillo: te pasas unos cuantos días criticándolo todo, te las das de joven -o maduro- concienciado y anti-globalización, y además comes como Dios.

Porque ninguno de ellos renuncia al jamón serrano y a los polvorones, ¿verdad?

Si alguien se lo está preguntando, cosa que dudo, soy republicano. Y no creo en el carácter religioso de la Navidad. Eso sí, el jamón serrano me encanta. Fue tal vez la principal razón que evitó que me hiciese judío durante una de mis crisis existenciales. Pero eso es otra historia.

19 mayo 2004

Del sol



Sobre Solaris, de Stanislav Lem. Al igual que el ejemplar que adquirí en Málaga de Crónicas marcianas de Bradbury, éste es también de la editorial Minotauro. Así que lo dicho allí sobre el papel, tipo de letra y cosas por el estilo vale también para el comentario de esta novela.

He de decir que ésta es la mejor novela que he leído en el género de ciencia-ficción (o ficción científica, como también es conocido). Parte de una idea bastante original (un lejano planeta, Solaris, cubierto por un monstruoso océano que al parecer tiene vida consciente), la desarrolla de forma muy competente y -y esto es lo que más me importa- crea una obra literaria con el material que utiliza.

Lo que más me ha llamado la atención, y creo que no soy el único, es que la escala a la que Lem piensa es distinta a la nuestra, atrofiada por una visión permanentemente antropométrica de la vida. Las dimensiones tanto espaciales como temporales son distorsionadas de tal modo que llegan a tener una cualidad distinta de nuestro espacio y nuestro tiempo.

Un par de ejemplos: a raíz del descubrimiento del planeta Solaris, se crea una nueva disciplina científica, la solarística, imposible de encuadrar en cualquiera de las demás ciencias existentes. Pues bien, en el momento en que transcurre la acción novelada, una breve bibliografía sobre las más importantes obras de la solarística ocupa unas mil páginas. Bibliografía selecta, mil páginas. Dios.

Segundo ejemplo: a menudo el planeta parece sufrir la aparición de unos granos o excrecencias en su superficie; estos granos ocupan varios kilómetros cuadrados de extensión y su desarrollo se dilata varios meses.

La novela me ha encantado y me ha dejado una sensación estupenda. Diré más: creo que Solaris es una novela de amor. E incluso el amor es visto desde una óptica cualitativa y cuantitativamente distinta al amor terrenal del que sufrimos o gozamos nosotros. Me explico: lo que voy a desvelar aparece casi al principio de la novela, así que no creo que se la fastidie a nadie. El protagonista se despierta una mañana y encuentra a su lado dormida, en la cama, a su novia, que diez años atrás se había suicidado. La aparición no es un fantasma. Así que tenemos una historia de amor cuantitativamente doble: una segunda oportunidad, por así decirlo. Kris Kelvin ha de decidir qué hacer con esta nueva Harey, a la que adora a la vez que teme más que a nada en el mundo. Podría seguir escribiendo durante horas, pero... bah, mejor leedla. Me lo agradeceréis.

En Solaris he encontrado la que tal vez es la mejor cita posible de cualquier libro:

...el océano rara vez se repite.

Y algunas más:

El destino de un hombre puede estar henchido de significado; el de algunos centenares no tanto; pero la historia de miles y millones de hombres nada significa, en el sentido literal del término.

...

...al fin yo no sabía cuál de los dos me estaba mirando: mi padre o Giese. Los dos habían muerto, y ninguno había recibido sepultura; pero en nuestra época los muertos sin sepultura no son raros.

...

La fe inmemorial de los amantes y los poetas en el poder del amor, más fuerte que la muerte, el secular
finis vitae sed non amoris es una mentira. Una mentira inútil y hasta tonta.

Pues lo dicho. Me ha encantado.

16 mayo 2004

Tres temitas



O temillas, que tanto da.

1.JR me dio la enhorabuena por elegir Solaris, de Stanislav Lem. Acertó: llevo unas sesenta páginas y el libro me está gustando mucho. Busqué y encontré una entrevista con el mencionado autor. Parece un tipo muy simpático; tanto como para conservar el buen humor con todos los años que tiene encima (eso sin contar que es polaco, que ya hay que ser buena gente para ser un polaco del siglo XX y seguir teniendo ganas de sonreír. Digo yo).

2.Teoría totalmente improvisada sobre el nacimiento de la Literatura: un enorme oso de las cavernas devoró a un enclenque hombre de las cavernas, mientras una mujer de las cavernas, horrorizada, contemplaba la escena. Al volver a su caverna, la mujer contó la historia a su hijo: usó las palabras que sabía para que el hombre pareciese más fiero y valiente, y su muerte más digna y menos cruenta. El hijo la creyó y su dolor se alivió un tanto. Cuando creció, contó la historia a sus hijos, a quienes no les importaba un bledo su abuelo devorado, puesto que no lo habían conocido. La historia perdió su función terapéutica conservando la función estética. Literatura.

3.Sin fumar una sola calada desde la noche del miércoles ocho de abril.

He fumado unos cuantos pitillos y algún puro, en la boda. Pero todos los fumé pasivamente, sin tocar el tabaco con las manos, y además en contra de mi voluntad. Así que no cuentan.

Filma, musa, la cólera de...



Bueno. Ayer vi Troya, de Wolfgang Petersen. Podría hacer una crítica cinematográfica, pero prefiero no hacerlo, entre otras cosas porque hay amigos que ya lo han hecho:

Esa la he visto

(Los amigos de las demás bitácoras que hayan comentado la película, si quieren pueden enviarme un correo para que ponga enlace a sus respectivas miradas sobre Troya cuando actualice este post)

El caso es que, mientras la veía, estaba pensando: "Cuando vuelva a casa voy a poner la película a parir en la bitácora, por todas las licencias poéticas que se han tomado. ¡Así aprenderán!" Luego he pensado: "¿Y para qué?"

He ido al cine a ver la película, no a leer el libro. Para (re) leer el libro me quedo en casa y me sale gratis. Habría disfrutado más y el divertimento habría durado más tiempo.

Antes de entrar en el cine, ya sabía que Petersen no me iba a hacer sentir lo mismo que Homero. Entonces, ¿por qué he ido?

Pues... supongo que por curiosidad. Para ver a Héctor, Aquiles, Áyax, Helena, Briseida y compañía de carne y hueso. Creo que se me entiende.

No pienso decir que el libro está mejor, sólo -como mucho- que el libro me ha gustado mucho más. No entiendo cómo la gente puede decir que tal o cual libro está bien o mal adaptado. ¿Cómo diablos se adapta un libro a otro idioma que no sea el de las letras?

¿Cómo diablos se podría escribir una novela sobre una película?

Homero escribió dos poemas (suponiendo que no escribiera más; suponiendo que el ciego existiera). Petersen ha rodado una película. En sendas obras salen unos personajes llamados de igual modo. Lo demás no tiene absolutamente nada que ver.

Ah, por cierto, sí que tengo que hacer una crítica sobre la película: a mí tampoco me ha gustado el caballo. Un saludo.

13 mayo 2004

Vida en Marte



Bueno, pues lo prometido es deuda. Hablaremos de Crónicas Marcianas.

El libro fue publicado en 1950, y está compuesto por una serie de relatos ordenados cronológicamente desde enero de 1999 hasta octubre de 2026, que cuentan diversos aspectos de la colonización del planeta Marte por sucesivas oleadas de seres humanos.

Es el segundo libro que leo de Bradbury (el primero fue Fahrenheit 451), y éste me ha gustado bastante más. No es ciencia-ficción al uso. Quiero decir que el autor no está obsesionado por el rigor científico de lo que cuenta, sino más interesado en descubrir reacciones y emociones humanas en situaciones quizás posibles en el futuro.

Hay un poquito de terror, un poquito de narración casi lírica, un poco de defensa de los derechos civiles de los negros... Hay relatos muy cortos y otros algo más largos. Casi todos me han gustado. Quizás especialmente Ylla, La tercera expedición, Aunque siga brillando la luna, Un camino a través del aire... Hay un bonito y macabro relato en honor a Edgar Alan Poe, Usher II.

Bradbury utilizó algunas imágenes bonitas, y ya se le veía, a esa tierna edad (tenía veintipocos cuando empezó estos relatos) que iba a ser un buen escritor de ciencia-ficción. Me gusta, por ejemplo, esta imagen, que me recuerda bastante a Dalí, y tal vez al Lorca de Poeta en Nueva York (salvando las distancias):

Alrededor, en la sala, brotaban llamas azules, brillaban un momento, se evaporaban. Unos diablillos de arena roja corrían entre los dientes de los hombres dormidos. Las mujeres se transformaban en serpientes aceitosas. Había un olor de reptiles y bestias.

El prólogo es de Jorge Luis Borges. Y el libro es... pues muy recomendable. A disfrutar.

Amicitia



Hoy he concluido Crónicas marcianas, de Bradbury (véase el post anterior). Debía comentarlo por aquí, pero me han llamado unos buenos amigos para que cenara en su casa, y han aprovechado para darme cerveza y eso... total, que aquí estoy, y es muy tarde ya para escribir.

Así que mañana, sin falta, os cuento algo del libro.

Nota provisional: notable holgado. Hasta mañana majos.

P.S.: Teresa y Pedro, ya que es culpa vuestra, me debéis un comentario. ¡Ya!

10 mayo 2004

Málaga



Sólo hay una cosa que no adoro de Málaga: el café.

No voy a decir la marca, pero el café más bebido en Málaga sabe a una mezcla de barro caliente y demonios en polvo. Cuando trabajaba en el banco, mis compañeros, que eran casi todos malagueños, se volvían locos por esta marca de café, que prudentemente sirven casi todas las cafeterías de Melilla (es que aquí hay muchos malagueños; buena gente casi todos). En Melilla, sin embargo, fabrican uno de los mejores cafés que he probado en mi vida (tampoco voy a decir la marca).

Así que el café de Málaga no me gusta. Además, lo llaman con unos nombres rarísimos: un sombra, una nube... estuve media hora mirando como un lelo hasta que me di cuenta de que el mitad que anunciaban desde la barra era mi café con leche.

Por lo demás, adoro Málaga, tanto la ciudad como sus pueblos y su gente. Tengo familia allí, por cierto.

Aproveché para ir de compras. Me he hecho con Solaris, de Stanislav Lem. Esta edición. Vi la película basada en esta novela (la estadounidense, no la soviética) y me pareció un coñazo tremendo, sin embargo, de la novela me han hablado maravillas. Ya os contaré.

También he comprado Crónicas marcianas, de Ray Bradbury. Es la serie de relatos que el autor de Fahrenheit 451 escribió inspirándose en el popular programa de televisión. ¿No os lo creéis? Cita:

Spender miraba el canal. -No lo sé. Sentía vergüenza... Por Biggs, por todos nosotros, por ese ruido... Señor, ¡qué espectáculo!
-El viaje ha sido largo. Necesitan un poco de diversión.
-¿Y el respeto, capitán? ¿No entienden lo que es correcto?


Como la novela anterior, la edición es de la Editorial Minotauro: ésta. El papel es muy agradable al tacto, aunque algo amarillo, y las letras son suficientemente grandes. Una gozada.

Y la portada es divina. ¿No creéis?

Actualización, cinco minutos después: también compré esta película en DVD. Seis euros con sesenta céntimos. ¿A que es una ganga? Con muy pocas películas me he reído más que con ésta. ¿Os gusta Monty Python?

07 mayo 2004

Mariachis



¿Sabíais que la palabra mariachi viene del francés mariage? Palabra que por cierto también nos recuerda al inglés marriage. Parece ser que los mariachis se dedicaban a amenizar las bodas con sus guitarras, guitarrillas y guitarrones, y que de ahí surgió el nombre.

Este fin de semana estaré en Málaga, asistiendo a la boda de un familiar de mi novia. No, no lo conocéis, así que no preguntéis, cotillas. No creo que actualice el diario al menos hasta el lunes, así que... deseadme que me divierta. No obstante, si tengo un rato -y un ciber- quizás os escriba desde la hermosa Andalucía.

(Eso iba para los que habéis estado aquí antes; los que no, pueden hacer caso omiso, y disfrutar hacia abajo de este, su blog. Feliz estancia, y ¡vuelva pronto!)

05 mayo 2004

Hache tres



1.No sé cómo explicar este punto (de hecho, no sé si lo había hecho ya). He puesto la cosa esa del RSS en La Lengua, así que si queréis podéis sindicar mi página, o algo así. El formato es XML. Tenéis un botoncito a la izquierda, o eso creo. También podéis copiar la ruta de este enlace, o bien copiar esto literalmente: http://lalengua.blogspot.com/atom.xml
(Yo uso Bloglines para esto de saber cuándo actualizan mis diarios favoritos. Por cierto, Satch, ¡sindica de una vez!)

2.He perdido el juicio. Sí, sí. No explico más porque sólo importa a los que me tienen algo de aprecio, por proximidad afectiva. Éstos, por cierto, ya tienen mi cuenta de messenger: pueden ir preparando café para aguantar a un quejica. He avisado.

3.Compré esta mañana El arte de la guerra, de Sun Tzu, por 3,40 euros. Es un libro muy cortito. Me ha hecho gracia la anotación que figura en la portada:
De la sabiduría oriental a la excelencia occidental.

Me recuerda el capítulo de Los Simpsons en que a Homer le dan el Primer Premio Montgomery Burns por su sobresaliente labor en el campo de la excelencia. El libro es un tratado bélico de hace más de dos mil años. Todavía hoy se lee, por algo será. Cuando yo lo haya hecho, os contaré qué tiene de bueno.

4.A las once de la noche, minuto arriba o abajo, cumplo una semana sin fumar. Ya no os daré tanto la paliza con esto del tabaco. Además, hoy lo estoy llevando bastante bien. Gracias a todos los que me habéis apoyado de palabra, pensamiento, obra u omisión. Sin vosotros no lo habría conseguido, supongo.

5.Visitantes ilustres: Estuvo por aquí JR, pero no el de Dallas, no, sino el del diario Pensamientos radicalmente eclécticos. Es un honor tenerle por aquí. Un saludo para él.

6.Y, ya puestos, os saludo también a los demás, que es que sois muy majos, pardiez. Hasta prontito.

04 mayo 2004

Teoría de la Decadencia



Hay muchos pensadores (curiosa palabra; ¿no es sinónimo de seres humanos? Ah, no).

Hay muchos pensadores, decía, que opinan desde hace años que el mundo, la civilización occidental o lo que sea, está en un proceso de descomposición.

Yo lo tengo bastante claro: el Imperio de Alejandro Magno fue comparativamente mucho más importante que el de occidente en la actualidad; también el Romano, y el de los mongoles de Gengis-Khan no te digo. Y todos cayeron. Occidente también caerá. Lo que no sabemos es si para mejor o para peor (opino personalmente que para peor, pero como no pienso quedarme para verlo, me da un poco igual).

Bueno, pues yo la decadencia de Occidente la noto en La Lengua, que es lo que a mí me importa. Me explico.

Cuando iba al colegio estudiábamos una cosa que ya no existe, y que se llamaba Educación General Básica (también conocida como E.G.B.). Tuvimos una maestra durante todo el primer ciclo que, sin ser bruja, ni mucho menos, nos enseñó varias cosas importantísimas en la vida. Entre estas cosas, escribir bien, conjugar los verbos, y otras por el estilo. Guardo un recuerdo entrañabilísimo de E. L. No publico su nombre porque no le he pedido permiso.

Había pocos alumnos en mi clase con faltas de ortografía. Lo normal, o eso pensábamos todos, era escribir bien en nuestro idioma.

Saltémonos el segundo ciclo de la E.G.B. y todo el Instituto, puestos a saltar. Estoy estudiando en la UNED. Comienzo a comprobar estupefacto que algunos de los libros que he de estudiar en mi carrera están plagados de faltas de ortografía. Por cierto, por si alguien no lo sabe: estudié Filología Hispánica, especialidad en Lengua Española.

A partir de ahí todo fue un declive constante. Donde es más fácil apreciarlo es en la tele. Comenzaron a abreviar los títulos largos de los programas. Anunciaban "Este país necesita un repaso" como "Este país...". Y así con todos los programas con títulos largos.

Después, al ponerse de moda, también lo hacían con los programas de títulos cortos. Por ejemplo, "Sabor a ti" podía ser anunciado como "Sabor...". No es broma.

Más cosas: cuando dan algún suceso en el Telediario, y, por ejemplo, un niño es mordido por un perro. Y habla su madre en el Telediario: debajo le colocan un cartelito que dice: "Madre niño mordido perro". Estoy exagerando, pero no mucho. Estaréis hartos de leer "Jugador Real Madrid", "Hermana fallecido", y barbaridades por el estilo.

(En mi opinión esto se debe a la extendida creencia de que como los Estados Unidos de América son la mayor potencia económica del mundo, su idioma es mejor. Y el inglés es bastante sintético, como muestran los ejemplos child's mother, pub owner y plane crash victim wife. Y si en un Telediario pongo "Hermana bebé fallecido" en lugar de "Hermana DEL bebé fallecido", queda más profesional. ¿Y esto por qué? Pues por esta razón: aunque los estadounidenses no saben hablar español, sí pueden decirnos cómo se debería hablar el español. Total, un rollo)

Mi sorpresa y de paso mi disgusto fue tremendo cuando comencé a leer faltas de ortografía en todas las páginas de El País y el ABC, por poner dos ejemplos paradigmáticos.

Hace unos pocos años que no puedo comprar una novela sin faltas ortográficas o de expresión.

Ya, ya: se puede decir que todo esto es una tontería, y por supuesto lo es. Pero nos estamos cargando nuestra cultura. Y no le importa a nadie.

Ya nadie sabe hablar: todos tenemos el espíritu de becario de trescientos euros al mes, aunque ya no seamos becarios, y aunque cobremos mucho más. En el colegio pasas de curso sin aprobar. Cuando eres mayor escribes sin saber.

Nos cargamos nuestra cultura y no nos importa. ¿Les tiene que importar a los demás?

Sé que no me explico. Que este post no hay por dónde cogerlo. Que te entran ganas de no volver a leer La Lengua. Pues la explicación, quizás, sea ésta:

Llevo seis días (exactamente seis) sin fumar. Enhorabuena. Me doy.

XIII



Estoy leyendo el libro En mis trece, de Millán Salcedo (uno de los componentes de Martes y Trece, concretamente el que hizo de Encanna en el conocido sketch de las empanadillas). Cuenta Millán que le presentaron a García Márquez, a quien admira, y para caerle simpático le dijo algo así como: "¡Soy un gran admirador tuyo! Tengo todos tus discos." Gabo se limitó a darse la vuelta sin responder palabra ni mirarle a la cara. M. Salcedo no le guarda rencor, sobre todo después de haber pasado él mismo por la misma situación que la fama entraña: todo el mundo te conoce y quiere hablarte.

Creo que Martes y Trece (más cuando eran dos que cuando eran tres, aunque por el libro conozco algunas genialidades de el Maño que por mi corta edad no comprendí o conocí en su día) eran unos genios. Se puede ser un genio del humor. Cervantes fue un genio de la Literatura. Beethoven de la música, y Picasso de la pintura. Lo que hicieron estos tres últimos es inimitable, como el humor de Martes y Trece. Pero bueno, quería hablar del libro. Baste decir que los adoro.

Como dice en la misma portada, "Ésta no es la historia de Martes y Trece". No lo es, desde luego. Es más bien una autobiografía de Millán Salcedo, con el humor manchándolo todo de un color muy agradable. Habla mucho de M13, pero sobre todo porque grandes y muchos episodios de su vida estuvieron relacionados con ese genial grupo humorístico.

En fin, este post lo estoy improvisando bastante, así que si tenéis la impresión de que no me lo he trabajado, amigos, estáis en lo cierto. Pero ¡ojo! Que ello no desmerezca al libro.

El libro no es una gran novela. Ni siquiera es una novela. Y Millán Salcedo no es un escritor. Pero sólo me he reído a carcajada limpia y sonora con cuatro libros en toda mi vida. Los otros tres son La Celestina, El Lazarillo de Tormes y El Quijote.

Que sepas, Millán (ante la improbable posibilidad de que leyeras este texto) que tengo vuestros DVD's. Y que formáis parte de la conversación corriente de muchos amigos y muchas familias, y que probablemente lo seguiréis haciendo por los años de los años. Y esto no es broma. Un abrazo.

01 mayo 2004

¡Españoles!



¡Españoles, avergonzaos!

Sé que hay muchos españoles que me leen, y les ruego me perdonen.

Pero vaya vergüenza de país.

1.Acabo de oír en la radio una larga y bien argumentada perorata acerca de por qué es necesario que en el Parlamento se hable en las cuatro lenguas oficiales de España.

Siempre he considerado una riqueza la variedad lingüística de este país: no sólo contamos con tres lenguas bien emparentadas por su origen, sino que además tenemos el orgullo de contar con la lengua probablemente más antigua de Europa, y cuyo origen se pierde en los siglos.

Esto, para mí, es motivo de un orgullo bastante notable.

Además, tenemos lo que podríamos llamar una koiné, el español o castellano. Este castellano no sólo nos sirve para comunicarnos entre todos los españoles, sino que también podemos usarla para hablar con filipinos, casi todos los latinoamericanos, gran parte de los estadounidenses... Tuvo un pequeña problema: durante un tiempo fue una lengua impuesta (me refiero, claro, a la dictadura del general Franco, 1939-1975).

Así que podríamos tener un Parlamento donde se hable una lengua común que todos los parlamentarios entienden desde que son niños; o bien, para... (es que no sé realmente para qué) ...pues para lo que ellos hayan pensado, contratamos a una serie de traductores y de intérpretes, auriculares para todos los diputados, para seguir la traducción simultánea, etc. No voy a pensar que todo este gasto va a beneficiar a los amiguetes de sus señorías, no, por Dios; sin embargo, sí estoy seguro de quién va a pagarlo.

¡Ojo! No hablo de un parlamentario español que hable inglés pero que necesite una traducción simultánea al castellano en el Parlamento Europeo, para estar seguro de la comprensión del mensaje. Esto me parece totalmente lógico. Hablo de unos señores que por lo visto sufren lo indecible si hablan en castellano, y que por tanto, sin consultarnos, nos van a quitar dinero para pagarse unos traductores; traductores que van a traducir entre dos lenguas que sus señorías entienden perfectamente.

Es que son ganas de joder. Lo siento, pero no lo veo de otra manera. Y son ganas de despilfarrar dinero, que total, pagamos los de siempre, pues a gastar.

Qué vergüenza de país.


2.También dicen en el informativo de la Cadena SER que al parecer existe la sospecha de que unos cirujanos de las Canarias, creo, han operado a un deficiente mental de no sé qué, y aprovechando que ya estaban puestos, le han quitado un riñón. Creo que la familia sospecha que no ha sido un fallo tan inocente como parecería.

Espero que la noticia resulte falsa, porque mi confianza en el género humano está actualmente pendiendo de un hilo finísimo.

Qué vergüenza de país.

3.Bah, no me hagáis demasiado caso. Será el estar dejando de fumar.

4.Ayer me trajeron en la librería El arte de la novela, de Milan Kundera, que había pedido hace cosa de un mes. En un par de días lo comentraré aquí, ya que es cortito, unas ciento ochenta páginas.

5.Actualización: sigo viendo las cosas más o menos igual de oscuras, metafóricamente hablando, pero el mono de la nicotina desciende vertiginosamente. Así que mi visión no era tan deformada después de todo. Lo malo: sigo pensando que es fácil avergonzarse de este país.

Lo bueno: llevo unas cincuenta y nueve horas sin fumar. Durante estos dos días y pico he tenido momentos de subirme por las paredes. Pero ahora estoy algo más tranquilo. Un saludo.