El tiempo en sus manos
Mi padre me dijo una vez, hace bastantes años: "Toda buena obra de Literatura trata sobre el paso del tiempo". Aún hoy sigo sin entender plenamente esa frase, pero poco a poco cobra sentido. Quizás sea porque la Literatura es la disciplina artística que más se sirve de su naturaleza lineal, más incluso que la música; mucho más, por supuesto, que otras artes que se pueden apreciar más o menos completamente -si bien no plenamente- en un instante, caso de, por ejemplo, el arte pictórico.
En cualquier caso no importa. Hoy traemos el comentario de otro libro de García Márquez:
Crónica de una muerte anunciada. No es necesario decir que la genialidad comienza en el mismo título. Cuando lo oyes, ya sabes que en algún momento de tu vida, e irremisiblemente, terminarás frente a sus páginas. Pero bueno, sigamos. La historia de mi libro. Ah, no, que ya
la conté. Basten un par de detalles más: la edición
física es muy buena: papel de calidad y tapas duras. Letras grandes y claritas. Lo estoy acabando (no es demasiado largo) y sólo he detectado cuatro errores, tres de los cuales son una falta de ortografía (falta de tilde en el adverbio
sólo), y el otro la confusión de un nombre: "Bayardo San Ramón" , en lugar de "Bayardo San Román". Nada que un lápiz o un bolígrafo no puedan solucionar.
Ya he apuntado que es bastante corto, ciento veintiséis páginas en grandes letras. Esto fastidia, cuando se trata de Gabo: siempre te quedas con ganas de más. Qué se le va a hacer.
Bueno, pues el título de este
post hace referencia al tiempo. Es la constante que el autor maneja con más maestría. Y es lo bueno del llamado realismo mágico, que la Literatura queda totalmente a su merced, y puede hacer con ella lo que le dé la gana. El recurso que más me ha gustado es la anticipación del efecto a la causa: los gemelos Vicario se dirigen a cometer el homicidio, y uno de ellos dice al hermano del narrador:
-Vamos a matar a Santiago Nasar. El interlocutor les dice:
Santiago Nasar está muerto. En otras partes del relato, gente del pueblo cree ver los cuchillos de los gemelos ya chorreando, hay otros que lloran antes de la muerte, y los presagios se confunden antes y después del suceso. En algún momento, uno de los gemelos, Pablo:
-Esto no tiene remedio -le dijo-: es como si ya nos hubiera sucedido.En fin, que es una obra recomendable. Muy recomendable. Como dato curioso, he localizado al menos a dos personajes emparentados, al menos en apariencia, con protagonistas de la inmensa
Cien años de soledad: el médico del pueblo, que se llama Dionisio Iguarán, y que por apellido nos recuerda a la gran matriarca de los Buendía; y Prudencia Cotes, cuyo apellido nos lleva inevitablemente a pensar en la entrañable Petra.
Me temo que para que todo, todo cobre sentido, será necesario leer las obras completas de Gabo.
Pues qué queréis que os diga, es un alivio. ¿O no?