La Lengua

31 marzo 2004

Ignis, pyr, et al.



1.Ya se acabó Fahrenheit 451, escrita por el gran Ray Bradbury. Está bastante bien, aunque debo decir que me ha gustado más la idea que el libro. De Bradbury había leído relatos, y me parecieron superiores en estilo. Aunque, a decir verdad, acabando la novela dicho estilo mejora muchos enteros. Os podría decir en qué parte de la historia concretamente, pero os destriparía el final. Pero ¡ojo! Merece la pena leerla, por supuesto. El mensaje es hermoso.

Elementos del futuro predichos por Bradbury en la novela que nos ocupa: las radio-auriculares, la televisión interactiva y, creo, los cajeros automáticos.

¿Queréis una cita?

-Mi esposa afirma que los libros no son "reales".
-Y gracias a Dios por ello. Uno puede cerrarlos, decir: "Aguarda un momento." Uno actúa como un Dios. Pero, ¿quién se ha arrancado alguna vez de la garra que le sujeta una vez que se ha instalado en un salón con televisor?


2.Ayer compré Cómo se cuenta un cuento, de García Márquez. Parece que va a estar muy interesante. Ya lo comentaré en su momento.

3.He comenzado ya La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Mi amigo José C. me dijo que le daría cinco estrellas de un máximo de cinco. Por lo que llevo leído hasta ahora, debo decir que tal vez se quedó corto. Este libro es formidable. Haré un comentario más extenso cuando lo acabe.

29 marzo 2004

Y venga cine



Circulaba por ahí un correo, de ésos que borro nada más leer el asunto, titulado más o menos: "Cosas que sabemos gracias a las películas de Hollywood".

Algunas de las reflexiones eran muy buenas. Ejemplo:

-Un departamento de policía de cualquier película americana procurará siempre emparejar a los agentes de modo que la personalidad de cada uno sea la más opuesta a la de su compañero.

O bien:

-Desde cualquier ventana de cualquier hotel de París se puede ver la torre Eiffel.

A mí hay otros detalles de las películas estadounidenses que me molestan francamente.

Por ejemplo, cada vez que algo (una persona, un animal, un cyborg) come algo, irremediablemente eructará. Dan igual el género y el tono de la película. Si es un bebé, un gorila o Sarlaac (la bestia de Tatooine en El retorno del jedi). Sucede en el 90% de las películas. Y siempre le hace gracia a todo el mundo. Debe de ser que no se lo esperan (?).

Más ejemplos: una persona sedienta después de una larga travesía sin agua por el desierto, cuando encuentre un recipiente con agua fresca, leche u otro líquido potable, al beber derramará la mitad del contenido. Me indigna. ¿Es que son tontos? Parecen pensar: "Aunque no sé si volveré a encontrar agua los próximos cuatro días, voy a derramarla, para que el espectador vea que estoy bebiendo".

Bueno, ya seguiremos hablando. Tengo otras cosas que hacer. Saludos.

28 marzo 2004

¿Cool? Mountain



Hemos ido esta tarde al cine, para ver Cold Mountain. La película está bastante bien, no le daría un sobresaliente pero sí un notable holgado.

Desgraciadamente, no aguanto a Renée Zellweger. La he visto en otras dos películas: El diario de Bridget Jones y Yo, yo mismo e Irene, películas que también me han gustado. Pero a esta chica es que no la soporto. Y no hay una razón. No me parece guapa, pero tampoco Paz Padilla, y no la odio. Y creo que es una buena actriz. El doblaje que le han calzado en la película no va a contribuir a que sienta más simpatía por ella.

Cuando doblan las películas al castellano, normalmente todos los personajes de los Estados Unidos hablan con el mismo acento, vengan de Mississippí, Nueva York o Alaska. Es una incongruencia, ya que un país tan vasto tiene unas diferencias dialectales -sobre todo fonéticas- realmente notables. Pero ¿qué se puede hacer? No puedes doblar a uno de Oregón como si fuera gallego, ni a uno de Nueva Jersey como si fuera de Cádiz. Así que todos suelen doblarse como si hablasen castellano de Castilla. No tengo problemas con ello. Pero a menudo, para representar el habla de los esclavos negros del siglo XIX, o -como en el caso que nos ocupa- de una chica criada en el monte a la buena de Dios, siempre acaban doblando en un acento andaluz con cierto toque maño, o eso me suena a mí. ¿Y por qué?

No me preocupa que el asunto ofenda a los andaluces (vamos, no es que me guste, pero en este momento sólo hablo de la película como obra de arte). Pero me chirría mucho. Me descoloca instantáneamente. Vamos, que al instante mi cerebro, sin ser consciente mi persona, empieza a preguntarse: ¿Por qué habla esta chica de Carolina del Norte como si hubiese nacido en Benalmádena? Y una película que estaba logrando que me introdujese suavemente en su historia, de repente me deja en el cine, con cara de memo, pensando en un post para mi bitácora. Seguimos hablando de cine en el siguiente.

27 marzo 2004

Hodie



La palabra castellana hoy viene del latín HODIE, que a su vez es una contracción del latín HOC DIES, es decir, "este día". Lo digo más que nada por el título.

Pues hoy he ido de compras. Todos los viernes me gusta ir a comprar libros. Pero que nadie se engañe, no todos los viernes tengo dinero para comprar libros. Pero hoy sí. Qué ilusión. Mis compras de hoy (con los enlaces correspondientes a las ediciones adquiridas):

-El amor en los tiempos del cólera, de G. García Márquez.
-Del amor y otros demonios, del mismo (es decir, de G. García Márquez; no pongo el nombre otra vez para no extenderme demasiado).
-Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. No logro encontrar el libro en la página, pero también es de la colección Debolsillo.
-La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera.

Los tres primeros son de la misma colección que el Siddartha que comenté en su día. Sus principales características son: papel malo y grandes letras. No hay mal que por bien no venga. La tinta de la pluma se ha corrido bastante al escribir mi nombre y la fecha de -ya- ayer. Los márgenes de las páginas son aceptables: se puede hacer alguna anotación no demasiado exuberante. Las ilustraciones de portada son bastante bonitas y adecuadas.

El de Kundera es de la misma editorial que el Madame Bovary. Para lo que nos interesa: letras de tamaño aceptable, márgenes prácticamente inexistentes (vaya por Dios) y papel muy agradable al tacto y a la vista. Ah, cómo me gusta leer y hojear este papel.

Al inicio del libro de Bradbury se leen dos bonitos versos de Juan Ramón Jiménez:

Si os dan papel pautado,
escribid por el otro lado.


Resúmenes y alguna anécdota de propina:

-En Fahrenheit 451 se describe un funesto futuro en que los bomberos no se dedican a apagar incendios (los incendios no provocados no existen); se dedican a quemar libros y las casas en que los encuentran, ya que está prohibido leer. Ya os contaré. He empezado por éste.

-Los dos de García Márquez no sé de qué van, ni me importa un bledo tampoco. Son de García Márquez. Por mí como si quiere escribir acerca de las cucarachas. Adoro a este tipo.

-El de Kundera lleva detrás una pequeña historia: precisamente le recomendaba a mi amigo noruego Per-Sverre (que llega dentro de una semana a pasar unos días en casa) que leyera cualquier cosa de Gabo. Me respondió que G. M. es, junto con Kundera, su escritor favorito. Yo entonces le dije que a) estaba avergonzado de recomendarle su escritor preferido y b) que leería algo de Kundera para comentarlo con él. El libro: se hizo una película, como sabéis. Me han comentado de ella fundamentalmente dos cosas: primero, que es muy aburrida; segundo, que es muy "fuerte", entendiendo por "fuerte" que tiene varias escenas de sexo. Supongo que ambas cosas hacen la novela atractiva. O quizás no. En unos días, el desenlace.

Ah, sí, la anécdota: compré los libros en la misma librería en que encargué Lolita. Dos de los libros que he comprado hoy muestran sendas mujeres desnudas en portada. Estoy seguro que piensan que soy una especie de salidillo. Bah.

24 marzo 2004

Down with Big Brother
Down with Big Brother
Down with Big Brother



Ando leyendo Nineteen eighty four de Orwell. Creo que os lo he comentado dos o tres veces. Ya lo había leído antes, en castellano, recomendado y prestado por mi gran amigo Luis (no pongo enlace a su página porque no tiene; es un terrorista anti-nuevas-tecnologías). Como os dije, lo adquirí en una tienda de libros de segunda mano. Por cierto, el papel de los libros de la editorial Penguin se vuelve de un amarillo horrorosamente feo con el paso del tiempo; no obstante, como me dijo José C., la encuadernación resiste lo que le echen.

Nineteen eighty four (en adelante, 1984) trata de la difícil existencia de Winston Smith en un mundo futurista (la novela fue escrita en 1948) en que el comunismo ha triunfado a escala mundial, y donde hasta pensar es delito (hay incluso una Policía del Pensamiento, Thought Police). Winston, creo recordar, se enamora de una militante de la Liga anti-sexo, y lo pasa bien durante unos meses; incluso hacen planes de futuro, si no me equivoco. La cosa acaba... en fin, los que anden depres que esperen mejores momentos anímicos para leerlo.

George Orwell es para mí uno de los pocos escritores de ciencia-ficción que saben escribir, además de pensar. Quiero decir escribir buena literatura. Que nadie se me enfade: me gusta la ciencia-ficción. Pero algunos escritores, personas inteligentísimas, escupen ideas brillantes en sus páginas. Escupen en sentido estricto. Un caso curioso es el de Isaac Asimov: escritor carente del mínimo sentido estético, pero que escribía libros que una vez los empiezas no puedes parar hasta acabarlos. ¿Es esto un buen escritor? Otro día podemos hablar del tema.

Pero sigamos con 1984. Lo estoy leyendo en inglés. Pude leer los dos libros de Carroll sin mayor dificultad, mirando de vez en cuando el diccionario. Pero Orwell es algo más complicado. Creo que visito el Harrap's Pocket Dictionary unas diez veces por página, más o menos (ya os contaré, ya; estupendo diccionario, y baratito). Intento repetir las palabras desconocidas unas cuantas veces mentalmente para no mirar el diccionario en varias ocasiones por lo mismo. A veces funciona, y a veces no. Podría enterarme bien de la trama sin diccionario, e incluso inferir el significado de la mayoría de las palabras desconocidas. ¿Qué me decís? ?Qué hago? ¿Qué hacer?

Espero que para cuando acabe el libro, mi nivel de inglés habrá mejorado sustancialmente. Por cierto, dadme unos minutos...

(Unos minutos más tarde)

Ya estoy aquí. He ido a mi biblioteca a por un libro estupendo: Historia de la lingüística, de Jirí Cerný (el nombre no se escribe exactamente así; necesito un teclado en checo), editado por la Universidad de Extremadura. Copio literalmente del capítulo Lingüística cuantitativa y Teoría de la Información:

[...]las primeras 15 palabras de mayor frecuencia representan una cuarta parte de un texto alemán medio, [...] y las primeras 320 expresiones casi tres cuartos del texto. Dicho de otra manera, esto quiere decir que, al dominar las 320 palabras alemanas de mayor frecuencia, seríamos capaces de comprender tres cuartas partes de un texto alemán común. (Para poder entenderse, sin embargo, necesitamos por lo menos 850 palabras...)

La buena noticia es que el inglés y el alemán son estructural y etimológicamente bastante similares. La mala, que una novela de un buen escritor no es, digamos, un texto común.

Con lo que la pregunta sigue siendo la misma: ¿qué hacer?

Cuestión de género



Me pregunto una cosa, aparte de otras muchas. ¿Si triunfa finalmente el diabólico entramado del lenguaje no sexista, cómo debemos denominar a nuestra especie? ¿Tal vez homo et mulier sapiens sapiens? ¿Acaso mulier et homo sapiens sapiens?

¿Debemos considerar que somos dos especies distintas? No digáis que la pregunta no tiene miga... Qué tontería.

Con un guiño -que conste- a mis lectores y lectoras feministas, que digo yo que los (y las) habrá, como un servidor vuestro, feminista hasta la médula. Ah, pero con La Lengua no me juguéis. Excepto en determinadas circunstancias, claro. Creo que se me entiende. ¿Sí?

21 marzo 2004

El tiempo en sus manos



Mi padre me dijo una vez, hace bastantes años: "Toda buena obra de Literatura trata sobre el paso del tiempo". Aún hoy sigo sin entender plenamente esa frase, pero poco a poco cobra sentido. Quizás sea porque la Literatura es la disciplina artística que más se sirve de su naturaleza lineal, más incluso que la música; mucho más, por supuesto, que otras artes que se pueden apreciar más o menos completamente -si bien no plenamente- en un instante, caso de, por ejemplo, el arte pictórico.

En cualquier caso no importa. Hoy traemos el comentario de otro libro de García Márquez: Crónica de una muerte anunciada. No es necesario decir que la genialidad comienza en el mismo título. Cuando lo oyes, ya sabes que en algún momento de tu vida, e irremisiblemente, terminarás frente a sus páginas. Pero bueno, sigamos. La historia de mi libro. Ah, no, que ya la conté. Basten un par de detalles más: la edición física es muy buena: papel de calidad y tapas duras. Letras grandes y claritas. Lo estoy acabando (no es demasiado largo) y sólo he detectado cuatro errores, tres de los cuales son una falta de ortografía (falta de tilde en el adverbio sólo), y el otro la confusión de un nombre: "Bayardo San Ramón" , en lugar de "Bayardo San Román". Nada que un lápiz o un bolígrafo no puedan solucionar.

Ya he apuntado que es bastante corto, ciento veintiséis páginas en grandes letras. Esto fastidia, cuando se trata de Gabo: siempre te quedas con ganas de más. Qué se le va a hacer.

Bueno, pues el título de este post hace referencia al tiempo. Es la constante que el autor maneja con más maestría. Y es lo bueno del llamado realismo mágico, que la Literatura queda totalmente a su merced, y puede hacer con ella lo que le dé la gana. El recurso que más me ha gustado es la anticipación del efecto a la causa: los gemelos Vicario se dirigen a cometer el homicidio, y uno de ellos dice al hermano del narrador: -Vamos a matar a Santiago Nasar. El interlocutor les dice: Santiago Nasar está muerto. En otras partes del relato, gente del pueblo cree ver los cuchillos de los gemelos ya chorreando, hay otros que lloran antes de la muerte, y los presagios se confunden antes y después del suceso. En algún momento, uno de los gemelos, Pablo: -Esto no tiene remedio -le dijo-: es como si ya nos hubiera sucedido.

En fin, que es una obra recomendable. Muy recomendable. Como dato curioso, he localizado al menos a dos personajes emparentados, al menos en apariencia, con protagonistas de la inmensa Cien años de soledad: el médico del pueblo, que se llama Dionisio Iguarán, y que por apellido nos recuerda a la gran matriarca de los Buendía; y Prudencia Cotes, cuyo apellido nos lleva inevitablemente a pensar en la entrañable Petra.

Me temo que para que todo, todo cobre sentido, será necesario leer las obras completas de Gabo.

Pues qué queréis que os diga, es un alivio. ¿O no?

18 marzo 2004

Telenovelas



Mi novia dice que tengo nombre de telenovela. No estoy nada de acuerdo, y me ofende. Me llamo Elías Manuel. ¿En qué me baso?

Primero: creo que ningún personaje de ninguna telenovela conocida se llama como yo. Claro que visto cómo proliferan tales productos, después de determinada cantidad de tiempo es inevitable que aparezca algún tocayo. Pero eso ya no es culpa mía.

Segundo: me pusieron este nombre en recuerdo de mis dos abuelos, y lo llevo con bastante orgullo.

Tercero: cuando nací, según creo, aún no se había inventado el género televisivo. Creo que la primera telenovela emitida fue Los ricos también lloran, o quizás Dallas, y las dos las recuerdo; por tanto, se produjeron después de mi nacimiento, y yo no tengo responsabilidad alguna.

Vamos, que no.

Lo que sí que es verdad es que después del tremendo éxito ochentero y noventero de estos programas, los atentados contra la decencia nominativa han sido frecuentes. ¿Qué le vamos a hacer? Aun así, hay nombres compuestos que, en mi opinión, suenan bien en castellano, y otros que no. Para no ofender a nadie, sólo cito los que me parecen -inventemos la Lengua- califónicos. Ahí van algunos, que no todos:

Miguel Ángel
José Antonio
Juan Miguel
María Luisa
¿Borjamari?
Pedro Antonio
José Francisco
Francisco José
María José
José María
(Estos dos últimos producen un binomio curioso, ¿verdad?)
Luisa Fernanda
Julio César (es ilustre; qué duda cabe)
María Cristina.

Y, por supuesto, Elías Manuel. Un saludo.

(Por cierto: casi todos los nombres de varón acabados en José, y los de mujer comenzados por María, suelen ser califónicos, a mi gusto. Alguien debería investigarlo)

El espejo



Ya acabé Through the Looking-Glass, que es algo así como una segunda parte -que no una continuación en toda regla- de Alice's Adventures in Wonderland, del reverendo Charles L. Dogson, más popularmente conocido como Lewis Carroll. El primero me pareció muy bueno, con un montón de juegos matemáticos y lógicos bastante absurdos y divertidos. Una cosa en que los dos coinciden es en que están llenos de divertidos poemas que también rondan el absurdo y los juegos de palabras, y tienen una cadencia bastante bonita. Qué pena que la traducción lo estropee. Por eso los he leído en inglés. Con un diccionario al lado, claro, que uno no es tan bilingüe como querría.

Este libro se estructura en dos líneas: por un lado, es un viaje de Alicia por el mundo que se esconde tras el espejo, lo que da lugar a divertidas situaciones que invierten cualquier proceso lógico en este mundo al que llamamos real. Por otra parte, la aventura sucede a modo de partida tonta de ajedrez, con sus caballeros (los caballos del juego, en inglés knights), sus reyes y sus reinas blancos y rojos. Al principio del libro aparece un diagrama de la partida, absurda por lo demás. El libro acaba algo más tarde de que Alicia llegue al extremo del tablero y se convierta ella misma en reina (Queen Alice).

¿Para qué decir mucho más? El libro es muy divertido y está bien escrito. Os lo recomiendo. Preferiblemente, si medio domináis el inglés, en versión original. Lo he comprado en Fnac. Las dos obras, con un estudio introductorio, notas, la historia original Alice's adventures underground y algo llamado Alice on stage que aún no sé lo que es, 8,65 euros. De la editorial Penguin. Barato, ¿verdad? No me gusta el papel que usa Penguin en los libros, pero claro, el papel agradable al tacto se paga, como todo lo bueno. Es una buena compra.

Me ha dejado un poco impresionado el poema que aparece al final de la obra, donde Carroll se lamenta del paso del tiempo, y de cómo éste convierte a la niña que inspiró los libros (Alice Liddell) en una mujer casada... Precioso.

A boat, beneath a sunny sky
Lingering onward dreamily
In an evening of July-

Children three that nestle near,
Eager eye and willing ear,
Pleased a simple tale to hear-

Long has paled that sunny sky:
Echoes fade and memories die:
Autumn frosts have slain July.

Still she haunts me, phantomwise,
Alice moving under skies
Never seen by waking eyes.

Children yet, the tale to hear,
Eager eye and willing ear,
Lovingly shall nestle near.

In a Wonderland they lie,
Dreaming as the days go by,
Dreaming as the summers die:

Ever drifting down the stream-
Lingering in the golden gleam-
Life, what is it but a dream?


¿Recordáis lo que son los versos acrósticos? Si se lee la primera letra de cada uno de los versos, aparece un mensaje. En éstos se puede leer el nombre del amor imposible del reverendo Dogson: Alice Pleasance Liddell.

15 marzo 2004

Che



Sigo liado (a ver si me entendéis) con Ernesto Sabato y su Sobre héroes y tumbas. Este último mes no he leído casi nada de nada, y la última semana... para qué os voy a contar.

Pendientes, y empezados, además de el de Sabato, están: Through the looking glass (la continuación de Alice in Wonderland, de Carrol; creo que es más flojito, pero igualmente sorprendente); La inteligencia emocional, de Goleman (hace casi un mes que no lo tomo entre mis manos); La fiel infantería (a ver si lo acabo de una vez) y Moby Dick. En la pila, esperando su momento, están, por ahora, solamente Nineteen eighty four, de Orwell, y El Quijote (quiero tenerlo fresco para la celebración del cuarto centenario). Ambos relecturas. A ver qué de nuevo cae en mis manos. Fnac es baratita y rápida. No tiene un catálogo tan monstruoso como Amazon.com, pero la prefiero por su rapidez y sus gastos de envío.

Pero sigamos con Sabato. Podría haber sido, como Guevara, el Che, ya que también era argentino. Por casualidad, se llamaba igualmente Ernesto. Supongo que, de haber emigrado, lo habría sido (¿emigró? No lo sé, francamente).

Los primeros libros del libro en cuestión (valga la redundancia) se me han hecho relativamente plomizos, o, mejor dicho, algo lentos. Retiro lo de plomizos ya que aunque (Dios, cómo me estoy repitiendo hoy) algo lentos, rebosan calidad por las cuatro esquinas (de las hojas). Ahora he comenzado el Informe sobre ciegos, que es donde te das cuenta de que realmente Sabato fue un genio. Inteligencia y estilo. ¿Quién pide más? Venga, una cita, pero no os acostumbréis, que os conozco.

Así fui elaborando una serie de teorías, pues la idea de que estuviéramos gobernados por un Dios omnipotente, omnisciente y bondadoso me parecía tan contradictoria que ni siquiera creía que se pudiese tomar en serio. Al llegar a la época de la banda de asaltantes había elaborado ya las siguientes posibilidades:

1.? Dios no existe.
2.? Dios existe y es un canalla.
3.? Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.
4.? Dios existe, pero tiene accesos de locura: esos accesos son nuestra existencia.
5.? Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente ¿en otros mundos? ¿En otras cosas?
6.? Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
7.? Dios fue derrotado antes de la Historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este universo calamitoso.

Yo no he inventado todas estas posibilidades, aunque por aquel entonces así lo creía; más tarde, verifiqué que algunas habían constituido tenaces convicciones de los hombres, sobre todo la hipótesis del Demonio triunfante. Durante más de mil años hombres intrépidos y lúcidos tuvieron que enfrentar la muerte y la tortura por haber desvelado el secreto.

...

-¡No es lo más importante! Nos estamos refiriendo a lo otro, a los valores espirituales. Y las diferencias que ustedes establecen entre la actividad de un hombre y de una mujer son típicas de una sociedad atrasada.
-Ah, ya comprendo -comenté con mucha serenidad- . Para ustedes la diferencia entre el útero y el falo es un resabio de los Tiempos Oscuros. Va a desaparecer junto con el alumbrado a gas y el analfabetismo.

...

-?Con gente como usted el mundo nunca habría ido adelante!
-¿Y de dónde deduce usted que ha ido adelante?
Sonrió con desprecio.
-Claro. Llegar a Nueva York en veinte horas no es un progreso.
-No veo la ventaja de llegar pronto a Nueva York. Cuanto más se tarda, mejor. Además, yo creí que usted se refería al progreso espiritual.
-A todo, señor. Lo del avión no es un azar: es el símbolo del adelanto general. Incluso los valores éticos. No me va usted a decir que la humanidad no tiene una moral superior a la de la sociedad esclavista.
-Ah, usted prefiere los esclavos con sueldo.
-Es fácil ser cínico. Pero cualquier persona de buena fe sabe que el mundo conoce hoy valores morales que eran desconocidos en la antigüedad.
-Sí, comprendo. Landrú viajando en ferrocarril es superior a Diógenes viajando en trirreme.

...

-A pesar de los sofismas, siempre la luz prevalecerá sobre la oscuridad, y el bien sobre el mal. El mal es ignorancia.
-Hasta ahora, señorita, el mal siempre ha prevalecido sobre el bien.
-Otro sofisma. ¿De dónde saca semejante barbaridad?
-Yo no saco nada señorita: es la tranquila comprobación de la historia. Abra usted la historia de Oncken por cualquier página y no encontrará más que guerras, degüellos, conspiraciones, torturas, golpes de estado e inquisiciones. Además, si prevalece siempre el bien ¿por qué hay que predicarlo? Si por su naturaleza el hombre no estuviera inclinado a hacer el mal ¿por qué se lo proscribe, se lo estigmatiza, etc.? Fíjese: las religiones más altas
predican el bien. Más todavía: dictan mandamientos, que exigen no fornicar, no matar, no robar. Hay que mandarlo. Y el poder del mal es tan grande y retorcido que se utiliza hasta para recomendar el bien: si no hacemos tal y tal cosa nos amenazan con el infierno.

...fantástico.

Ya vuelven a funcionar los comentarios.

14 marzo 2004

Decíamos ayer



Es hora ya de retomar la temática del diario. Han sido demasiados días de off topic, unos por gusto y otros desgraciada y evidentemente a disgusto del que os escribe estas líneas.

Abandonamos para siempre el tema más feo de todos (la política) y volvemos a recoger el más hermoso (la Literatura).

Sea como fuere, nunca olvidaremos a las doscientas víctimas mortales del once de marzo, ni por supuesto a los miles de heridos física y moralmente. Recordad una cosa: dentro de una semana, cuando los políticos os hayan olvidado, seguiremos con vosotros.

...

Estaba intentando recordar un poema para vosotros, pero me quedo sin palabras.

Mañana continuaremos con nuestro tema. Un saludo.

13 marzo 2004

Blanco y negro



No tengo muchas ganas de escribir.

Sólo quiero felicitar al Partido Socialista y a sus medios comunicación afines, porque las cosas les han salido bien. Y de paso dar mis condolencias al Partido Popular y a sus medios afines, porque las cosas les han salido mal. Los malditos terroristas les han arreglado la campaña electoral a unos y se la han estropeado a los otros.

Espero que duerman muy bien esta noche.

Por mi parte, les va a votar su tía Rita (quería decir su puta madre, pero quiero seguir conservando cierto buen gusto en mi -vuestro- diario).

Porque, lo que es yo,

yo voto en blanco.

12 marzo 2004



Love is the answer,
and you know that for sure.

Love is a flower,
you've got to let it
you've got to let it grow.


John Lennon, Mind Games

(El amor es la respuesta,
y lo sabes con seguridad.

El amor es una flor,
tienes que dejarla crecer.)


Ésta, la de la imagen, es la respuesta de los ciudadanos, de los seres humanos, a la necesidad de las víctimas de los atentados de ayer en Madrid.

Para los autores, la Justicia tendrá otro tipo de respuesta. Caerá con todo su peso sobre ellos. Con su peso y con el que todos podamos añadir.

Un abrazo a todo el mundo.

11 marzo 2004

07 marzo 2004

Un poquito de cine



Pues sí. Que nunca viene mal.

Antes de nada, debo deciros que ayer fuimos a ver Kill Bill, de Quentin Tarantino. Me gustó, pero debo confesar que le falla mucho, para mi gusto, el guión. Curioso, digo yo: lo que me gusta es la Literatura, y me gusta una película donde lo que no hay es guión. En fin. ¿Que si la recomiendo? Pues... si os gusta Tarantino, el manga, la sangre y las vísceras, Uma Thurman, las películas de chinos (¿eh, Satch?), las katanas, y las imágenes impactantes acompañadas por música pegadiza, pues ya sabéis. Y si no, supongo que habrá otras películas que ver. Aquí tenéis alguna que otra guía.

Sonaron dos pitidos muy fuertes durante la película, en medio de un diálogo. Y todo el mundo venga a mirar si era su teléfono (incluso yo me sobresalté, y eso que no sólo lo había apagado, sino que además lo había dejado en casa). Resulta que los pitidos están colocados para que no se oiga el nombre de la protagonista (conocida como "La Novia"). Por lo visto se mantiene, de momento, en secreto. Pero he leído en algún foro que el nombre es Beatrix, o Beatriz. Bonito nombre. Lo que nos lleva a otra película.

El cartero (y Pablo Neruda), que como ya os comenté, me la regaló Primo para mi cumpleaños (Primo es mi mejor amigo, o como dirían en la película, mi piu caro amico, o algo así). La vi hace unos días, y me encantó. No por la chica, como piensa mi amigo Manolo, sino por casi todo. Sobre todo, claro está, por Neruda. La chica en cuestión se llama Beatrice. Y como le dice Neruda al cartero, en la película, Beatrice es -que no otro- el nombre de la celestial guía de Dante a través del Paraíso (Comedia). Bonito nombre. ¿Lo había dicho ya?

Otra película acerca de la que quería postear hace tiempo, pero no se había dado la ocasión: Cadena perpetua, de Frank Darabont (excelente película). El guión está basado en el relato de Stephen King Rita Hayworth and Shawshank Redemption. Gran parte de la acción transcurre en una cárcel. Escribo parte del diálogo de memoria, y el contexto creo que os lo podéis imaginar:

-Métemela en la boca y te quedas sin ella.
-Como me muerdas te meto este pincho hasta el cerebro.
-Si me clavas el pincho en la cabeza se producirá una reacción muscular que hará que cierre las mandíbulas con tanta fuerza que me las tendrán que separar con tenazas.
-¿Quién te ha dicho eso?
-Lo he leído. ¿Tú sabes leer, inculto de mierda?


Para que luego digan que leer no sirve para nada. Recordar este diálogo, en determinada circunstancia, puede ser muy útil. Aunque, si puedo elegir, prefiero no ir a la cárcel, y que mis conocimientos sean totalmente inútiles. Bah, no me hagáis caso. Yo me entiendo.

04 marzo 2004

Más malas noticias



...y alguna buena.

1.Ha fallecido Fernando Lázaro Carreter (1923-2004). Es una verdadera putada, con perdón de la expresión. Varias generaciones de españoles han aprendido la Lengua con él. Me pregunto quién enseñará ahora a los púberes. ¿Coto Matamoros? Me echo a temblar. ¿Y quién escribirá esos artículos, esos dardos? Ay, Dios, qué milenio más malo llevamos. D. E. P.

2.Creo que esta noticia resume muy bien (alegóricamente, claro) el estado de la cultura en nuestro país.

3.Me he topado por casualidad esta mañana con una librería de viejo. El otro día me quejaba a José C., que vive en Madrid, de que aquí no teníamos. Pues está abierta desde hace cuatro meses. Es una librería de viejo muy típica: libros amontonados por doquier sin orden aparente. O, mejor dicho, con orden aparente, mas no real. Dos detalles la diferencian fundamentalmente de cualquier librería de viejo castellana o andaluza, que son las que yo he visitado: primero, el librero, aunque anciano (no podía ser de otra manera), es musulmán. Segundo, los libros no son demasiado baratos. Me he comprado éste y Nineteen eighty four, de George Orwell. Total, nueve euros.

01 marzo 2004

Nada



Carmen Laforet (Barcelona, 1921) ha regresado este fin de semana a la nada de la que un día, felizmente, había salido.

D.E.P.