Aniversario (y II)
Pues sí, estamos de aniversario otra vez. Ayer (catorce de febrero) fue mi cumpleaños. Sí, lo sé, escribo con retraso. Soy
vago. Creo que la edad todavía se puede decir: veintinueve. Y dicen por ahí que bastante bien llevados, aunque creo que más que nada es porque me miran con buenos ojos.
Así que nos fuimos de juerga. Lamentablemente, y por causas que hoy todavía no comprendo, el viernes también habíamos estado de parranda, y ayer estuve
resacoso más o menos hasta las once y algo de la noche, que es cuando acabamos de cenar. Estaban casi todos mis buenos amigos, mi hermano y mi novia. En fin, por si a alguien le va el morboso gusto por los detalles, pedí una brocheta andaluza, y estaba bastante buena.
Mi amigo Primo me ha regalado una película,
El cartero (y Pablo Neruda). Aún no la he visto, pero considerando a: que a él le ha gustado, y somos de gustos casi clónicos en esto del cine; b: que aparece Philippe Noiret, al que tengo cariño desde
Cinema Paradiso; y c: que supongo que algo se hablará de literatura, por lo de Neruda, seguro que me gusta. Me ha contado mi amigo que se vio en un aprieto, intentando convencer al de la tienda que aunque estaba comprando una película romántica para regalar a su amigo el día de San Valentín, ni él ni yo somos gays. No sé si le habrán creido. Tampoco me importa.
También me han regalado un juego: el
F-Zero GC. Impresionante.
Merci, Mónica y Carlos, donde quiera que estéis (supongo que en casita).
Y un bolígrafo con luz, con el que espero ejercer un poder hipno-místico entre mis alumnos; una cazadora muy bonita y un mini-disco duro de 256
megabytes. Yo me he obsequiado a mí mismo con
Madame Bovary, de Flaubert. La traducción es de Carmen Martín Gaite. La edición material del libro es impresionante: un papel y unas letras agradabilísimos al tacto y a la vista. Lo he comenzado esta mañana; me he dado cuenta de que no lo podré soltar hasta que lo termine. Por cierto, aparte de todo lo comentado, me ha salido muy barato, no llega a ocho euros.
Me encontré a unos cuantos buenos y viejos amigos tanto el viernes como el sábado. Hacía décadas que no salíamos de juerga. Bueno, quizás exagero un poco. Pero no demasiado. Literatura...
Acabé jugando a una máquina recreativa en la cual se podía optar por jugar al
Trivial Pursuit. Así me enteré de que el doctor Jekyll y Mr. Hyde son los personajes más famosos de Stephenson (
sic).
¡Qué más da! Hoy he oído en un documental que el depredador marino más grande que existe es el
gran tiburón blanco. ¿Y el cachalote? ¿Dónde lo dejamos?
Si es que hoy en día, para tener algo de cultura, no bastan ni los documentales de
la 2, ni del Discovery Channel. Es necesario leer. Los libros, aún por delante de la tecnología satélite. Lloro de emoción. Ya sabéis, amadísimos lectores. Aplicaos el cuento.