¡Por allí resopla...
...África!
Sí, señoras y caballeros, por desgracia, ya he vuelto de mis cortas vacaciones. Se me ha ocurrido, mientras las disfrutaba, escribir cientos de artículos en vuestra querida bitácora; por suerte, no llevé ordenador portátil, agenda, ni tan sólo un humilde bolígrafo, así que no perdí el tiempo en eso. Supongo que a medida que pase la primera semana de trabajo y van volviendo las ganas, os contaré lo que sea contable e interesante.
Vosotros, que vivís en grandes metrópolis, ignoráis lo extraño que resulta para un paleto como yo, que vive en un bastión aislado de civilización en medio de la barbarie africana, salir del agujero este y poner los pies en la península. Es una de las pocas cosas buenas que tiene esta ciudad: con salir de ella, ya ves las cosas de otra manera. ¿Me creeréis si os digo que para mí, tres minutos con el coche detenido es un atasco de circulación?
Entré en dos grandes librerías en Valencia -tres si contamos la de Fnac- y una en Málaga. Me resulta difícil, y estuve a punto de no comprar nada en ninguna de ellas: dudaba entre comprarme lo que me apeteciese, cosa que habría supuesto un guión (-) delante de las cifras en mi cuenta corriente, o no comprarme nada de nada. Al final hice de tripas corazón y tuve que elegir sólo unos cuantos. Se aceptan comentarios sobre los mismos.
- El invencible, de Stanislaw Lem. En uno de los libros que tengo aparece como Stanislav, con uve. Ni lo he comenzado aún, ni sé de qué va. Pero me gustará, sin duda. Además, me encantan las ediciones de esta editorial.
- La inmortalidad, de Milan Kundera. En fin, qué queréis que os diga. Kundera ha sido mi gran descubrimiento de este año. Estoy casi totalmente seguro de que esta novela no me defraudará. Además, ya sé que me repito, pero me encantan las ediciones de esta editorial (también).
- Edipo rey, de Sófocles. De la editorial Ediclas. Y quiero que sepan que me parece una auténtica vergüenza encontrar tanta falta de ortografía en un libro de una editorial que debería ser más cuidadosa con ellas. ¡Y en sesenta y tres páginas, por Dios! Por cierto, me lo leí en el barco, viniendo de Málaga. Ya escribiré el comentario.
- Gargantúa, de Rabelais. No he hecho más que comenzarlo, pero creo que me va a gustar mucho; además, Kundera me lo recomendó, si bien indirectamente. No recuerdo si fue en El arte de la novela o en Los testamentos traicionados, pero me suena que en el primero de ellos.
- Pantagruel, de Rabelais. Recuerdo que, cuando era pequeño, siempre pensé que era una sola novela: Gargantúa y Pantagruel. Estas ediciones que he comprado son las primeras en que veo que se editan por separado. Por cierto, señores de Akal, si tienen ustedes un corrector ortográfico humano, despídanlo; en caso de que sea cibernético, les bastará con destruirlo, y no será necesario tanto papeleo.

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