Empollones
Yo era bastante chico y estaba viendo un episodio de Barrio Sésamo en televisión (en la época en que el protagonista absoluto era el erizo rosa andrógino conocido como Espinete). Apareció por el barrio un tipo vestido de manera anticuada, con gafas gruesas y muy repeinado con fijador. Andaba corrigiendo a todo el mundo por su forma de hablar o por su ignorancia. Espinete le puso un mote: Repollo con lazo. Desde ese momento fue el hazmerreír de Barrio Sésamo, de donde, si no recuerdo mal, lo echaron a patadas tal vez (la serie a menudo acababa así o por el estilo).
En la teleserie para afroamericanos Cosas de casa el patán de la serie era Steve Urkel, flacucho joven que a su inteligencia superdotada añadía otro defecto: sus principios y la pureza de su amor eran inexpugnables. Nunca sería popular en el sentido estadounidense de la palabra, es decir, alguien envidiado, alguien a quien todos se quieren parecer (sí fue bastante popular porque a casi todo el mundo le resultaba gracioso). En la serie se reían de él, le pegaban, sus amigos le huían, los profesores le aborrecían, la chica a la que él adoraba le aborrecía con toda la fuerza de su corazón... era un individuo despreciado, si bien a mí no me parecía despreciable.
Un día inventó una pócima para parecer más atractivo a su amada, Laura Winslow. Adquirió gusto en el vestir, su voz se hizo más ronca, incluso su musculatura pareció crecer, caía bien a todo el mundo. Perdió parte de su inteligencia como condición sine qua non para conseguir no ser un odioso idiota. No podía ser tan atractivo, tan cool si seguía interesándose por la ciencia, por las grandes obras literarias, por el sentido de las cosas.
El modelo de persona inteligente a la que hay que destruir se repite a menudo en casi todos los programas con contenidos para niños de la tele. No en los adultos, ya que no es necesario: si estás viendo Salsa rosa en lugar de estar leyendo La lengua (por ejemplo), los programas infantiles ya surtieron su efecto en tu cerebro haciéndote clara la diferencia entre un empollón y un héroe de gimnasio.
Para que el empollón resulte odioso, sutilmente se le viste con otras características objetivamente rechazables: el empollón será mezquino, ruin y rastero. No desaprovechará una oportunidad de demostrar a todos su superioridad innata. En un as del deporte esto será encomiable; en un empollón es una de sus características más despreciables (sobre esto habla Isaac Asimov en su autobiografía, que además es uno de los libros más entretenidos que he leído).
Inculcamos a los niños de nuestra sociedad unos modelos televisivos, sabiendo que la televisión va a ser su principal educador, y diferenciamos claramente el empollón del campeón atlético; el Steve Urkel del vigilante de la playa; en definitiva, el malo del bueno.
A veces, pocas, se rompe el estereotipo. En Los Simpsons el empollón no tiene gafas, ni mal corazón. Quizás por eso me gusta la serie. Mi preferida siempre será Lisa. Aunque, por supuesto, el ojito derecho de los padres es el gamberro Bart. No, no me sorprende en absoluto.

2 comentarios:
A las 8/09/2006 09:31:00 PM ,
Anónimo ha dicho...
"el ojito derecho de los padres es el gamberro Bart"
Vaya, esta afirmación es bastante infundada, debemos ver Simpsons diferentes. De todas formas, en lineas generales, tienes mucha razón, pero hay mucha gente a la que no les (nos) gusta que nos recuerden lo tontos que somos.
Un saludo.
A las 4/30/2008 05:33:00 PM ,
raulzrgz ha dicho...
Hola , en mi punto de vista , hay un fuertemente marcado estereotipo de empollón ,
por ejemplo yo saco wenisimas notas y tengo amigos y demas , y me hago pajas , veo porno en el internet , como todos los compis
y no hablo siempre bien asi k me gustaria k se eliminara ese estereotipo
porke no tienen nada k ver k yto sake buenas notas
aunkes siempre estan uno o dos envidiosos y k t insultan o algo a si pero me la suda
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