Compras
Llevaba creo que más de un mes sin ir de compras bíblicas -si me permitís el adjetivo-, y esto por una conjunción de razones: una serie de tristes circunstancias personales; un descenso vertiginoso de dígitos en mi cuenta del banco (¿no os horroriza la palabra bancaria?); el hecho de encontrarme en el mes sagrado de las Vacaciones, así, en mayúscula; un calor excesivo; que mi librería favorita abra a las seis de la tarde, con lo precoz que me gusta ser a mí en todo; todo lo cual unido al pertinente porcentaje de azar al que Nabokov llamaba el factor x ha hecho que mi compra mensual no merezca ese apelativo.
Me gusta regalar libros, si pienso que la persona agasajada va a leerlos, lo cual, seguro, sabéis que es más complicado de lo que parece, ya que hoy en día no lee ni Dios. De hecho, no sé si Dios sabe leer: seguro que, de necesitar hacernos llegar sus mandamientos hoy en día, en lugar de escribir sus leyes en dos pedazos de piedra le dictaría a su angelical secretaria un correo electrónico o tal vez nos enviase un gráfico animado via Bluetooth (tm). El caso es que he comprado para mi novia Hay algo que no es como me dicen, de Juan José Millás. Trata sobre lo que ocurrió a Nevenka Fernández, que denunció al alcalde de Ponferrada por acoso sexual, ganando el juicio. Es un libro de estos modernos que cuestan un dineral, y vienen en papel horriblemente rugoso y letras gigantescas (he leído 90 (noventa) páginas en poco más de una hora) que tanta costumbre tienen de aparecer en las listas de los más vendidos. Mi novia es feminista y de izquierdas, así que supuse que le gustaría. Yo también soy feminista y de izquierdas, aunque el feminismo patrio me produce cierto recelo, y la izquierda patria me produce mucha vergüenza, así que en público, para curarme en salud, me defino como caballero y apolítico. Esto no me libra de las iras de las feministas ni de las de los politiquillos de este u otro color, pero no me suelen considerar un enemigo peligroso. Y tienen parte de razón: las pocas moscas que he matado en mi vida fueron víctimas de mi torpeza más que de mis instintos insecticidas. Por lo que llevo leído, la idea principal del libro es que los políticos del Partido Popular son unos ogros pero no de los majetes, sino de los perversos, que especulan con el terreno público para construir mansiones decimonónicas donde en las cenas de Navidad invitan al obispo de la región y entre todos cocinan y se comen a los hijos de los proletarios que trabajan en sus fábricas. Como todo esto ya lo sé yo, no sé si llegaré a terminar el libro, a no ser que pille otra hora en blanco en casa de mis futuros suegros, Dios mediante. Lo de futuros suegros, digo.
* * *
También he comprado El mono desnudo, de Desmond Morris, en la editorial Debolsillo, cuya web de consulta sigue siendo una mierda. Llevaba meses yendo a varias librerías y viendo este libro, que incesantemente repetía su cantinela: cómprame, cómprame... Al final lo he comprado. Me sonaba que era un libro así más o menos moderno, como La inteligencia emocional (que algún día terminaré de leer, acaso este mismo año), El gen egoísta, Tus zonas erróneas o alguno del estilo. Cuando mi padre lo ha visto, ha exclamado: "¡Anda! Este libro era uno de los imprescindibles en los sesenta!" Y no era la primera vez que me lo dice este año, palabra. Incluso mi madre estaba dispuesta a jurar que lo teníamos por ahí. El caos de nuestras estanterías, por una vez, ha jugado en mi favor, y de momento no siento que he gastado mi escaso dinero a tontas y a locas. He leído unas páginas del libro. Es interesante, pero... me temo que sí, que me va a venir algo anticuado. Ya veremos.
* * *
Desde que leí Solaris, de Stanislav Lem, estoy ansioso por que pasen algunos meses para poder releerlo como es debido. Es una de las novelas que más me han gustado en mi vida, de cualquier género. Me encontré con este libro: Diario de las estrellas. Viajes y memorias. Lo compré sin dudar; a pesar de que la contraportada dice que es una segunda parte, algo dentro de mi cabecita decía que podría leerlo sin más, y creo que así es.
Con sólo comenzarlo, me encuentro con una ciencia que estudia el progreso de las civilizaciones galácticas, atendiendo a tres factores: la basura, el ruido y las manchas solares. En la primera fase -basura- las civilizaciones descubren que el espacio tarda mucho en llenarse, y envían todo lo que sobra en órbita alrededor de sus planetas. Así, cientos o miles de astros en el universo están circundados por anillos como los de Saturno, pero hechos de caca tecnológica. En una segunda fase -el ruido-, los artefactos inteligentes creados por nosotros, cuando son enviados al anillo de basura, se rebelan y producen una cantidad inmensa de ruido en forma de ondas de radio aleatorias, que impiden que las civilizaciones puedan continuar explorando el universo con sus radiotelescopios. En la fase de las manchas solares, los habitantes de los planetas envían virus a las basuras inteligentes para que enfermen con trastornos maníaco-depresivos, y se suiciden arrojándose al sol, en cuya superficie provocan unas manchas algo distintas de las naturales que ostentan estrellas como la nuestra, sin ir más lejos.
No negaréis que esta trama es original.
También se habla en el libro de una religión profesada por robots, que no se preocupa sólo de la vida después de la muerte, sino también de la que hay antes del nacimiento, y cuando se enteran de que a los seres humanos nos angustia la nada post-agónica, pero la prenatal nos deja bastante indiferentes, alucinan.
Joder, adoro a este tipo. Y el libro me ha costado 2,87 ?. Qué os parece.
Actualización, veinte segundos después: a los que estén interesados en Lem, que sé que son más de uno, tal vez les guste esta página (en inglés, o... polaco). Las ilustraciones son... bueno, ya veréis.
Con sólo comenzarlo, me encuentro con una ciencia que estudia el progreso de las civilizaciones galácticas, atendiendo a tres factores: la basura, el ruido y las manchas solares. En la primera fase -basura- las civilizaciones descubren que el espacio tarda mucho en llenarse, y envían todo lo que sobra en órbita alrededor de sus planetas. Así, cientos o miles de astros en el universo están circundados por anillos como los de Saturno, pero hechos de caca tecnológica. En una segunda fase -el ruido-, los artefactos inteligentes creados por nosotros, cuando son enviados al anillo de basura, se rebelan y producen una cantidad inmensa de ruido en forma de ondas de radio aleatorias, que impiden que las civilizaciones puedan continuar explorando el universo con sus radiotelescopios. En la fase de las manchas solares, los habitantes de los planetas envían virus a las basuras inteligentes para que enfermen con trastornos maníaco-depresivos, y se suiciden arrojándose al sol, en cuya superficie provocan unas manchas algo distintas de las naturales que ostentan estrellas como la nuestra, sin ir más lejos.
No negaréis que esta trama es original.
También se habla en el libro de una religión profesada por robots, que no se preocupa sólo de la vida después de la muerte, sino también de la que hay antes del nacimiento, y cuando se enteran de que a los seres humanos nos angustia la nada post-agónica, pero la prenatal nos deja bastante indiferentes, alucinan.
Joder, adoro a este tipo. Y el libro me ha costado 2,87 ?. Qué os parece.
Actualización, veinte segundos después: a los que estén interesados en Lem, que sé que son más de uno, tal vez les guste esta página (en inglés, o... polaco). Las ilustraciones son... bueno, ya veréis.

1 comentarios:
A las 3/27/2007 01:43:00 AM ,
Roberto Iza Valdes ha dicho...
Os meus cumprimentos e parabéns
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