La Lengua

Dura lex, sed lex

5/20/2004

Off topic: yin y yan



Dice P. Jorge (Jorge es el apellido) que él es un republicano minoritario, aunque lo dice con otras palabras. Es decir, que el día de la boda -¿boda? ¿Qué boda?-, en lugar de ir a una manifestación en contra del enlace o dedicarse a insultar a los novios en su diario, lo que hará será... pues cualquier otra cosa.

Hace tiempo que llevo pensando algo: los republicanos, en general, necesitan de los monárquicos para vivir. Quiero decir que seguramente, si no existiera la bandera constitucional, ninguno iría a un primero de mayo con la bandera tricolor.

(Pequeña digresión: habría que preguntarse quién eligió el tercer color en la bandera republicana. Aunque no entiendo demasiado de diseño, creo que casi cualquier otro color habría conjugado mejor con los consabidos rojo y gualda... que igual da, como dirían Martes y Trece.)

Es algo seguramente relacionado con el yin y el yan: dos fuerzas totalmente antagónicas, que no pueden existir aisladas, sino como complementos la una de la otra.

Va a haber una macro-manifestación en Madrid a favor de la república el día de la boda. No cualquiera de los otros trescientos sesenta y cinco (365, 2004 es bisiesto), sino precisamente ese día: el día en que Felipe de Borbón y Letizia Ortiz decidieron casarse.

Me pregunto si es posible una muestra mayor de respeto y admiración por la monarquía. Se le tiene una veneración tal, que siente uno la necesidad de manifestarse en el preciso momento y el preciso lugar en que un príncipe decide casarse. Si eso no es borbonismo, pues... no sé lo que será.

Lo que me recuerda otro pensamiento facilón: los que más se alegran de la llegada de las Navidades son aquellos que siempre están con el cuento de que si son un invento de los grandes almacenes, que si hay una felicidad forzada en las caras de la gente...

Para nadie es la Navidad tan importante como para ellos.

Y es que debe de dar bastante gustillo: te pasas unos cuantos días criticándolo todo, te las das de joven -o maduro- concienciado y anti-globalización, y además comes como Dios.

Porque ninguno de ellos renuncia al jamón serrano y a los polvorones, ¿verdad?

Si alguien se lo está preguntando, cosa que dudo, soy republicano. Y no creo en el carácter religioso de la Navidad. Eso sí, el jamón serrano me encanta. Fue tal vez la principal razón que evitó que me hiciese judío durante una de mis crisis existenciales. Pero eso es otra historia.

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