La Lengua

Dura lex, sed lex

5/16/2004

Filma, musa, la cólera de...



Bueno. Ayer vi Troya, de Wolfgang Petersen. Podría hacer una crítica cinematográfica, pero prefiero no hacerlo, entre otras cosas porque hay amigos que ya lo han hecho:

Esa la he visto

(Los amigos de las demás bitácoras que hayan comentado la película, si quieren pueden enviarme un correo para que ponga enlace a sus respectivas miradas sobre Troya cuando actualice este post)

El caso es que, mientras la veía, estaba pensando: "Cuando vuelva a casa voy a poner la película a parir en la bitácora, por todas las licencias poéticas que se han tomado. ¡Así aprenderán!" Luego he pensado: "¿Y para qué?"

He ido al cine a ver la película, no a leer el libro. Para (re) leer el libro me quedo en casa y me sale gratis. Habría disfrutado más y el divertimento habría durado más tiempo.

Antes de entrar en el cine, ya sabía que Petersen no me iba a hacer sentir lo mismo que Homero. Entonces, ¿por qué he ido?

Pues... supongo que por curiosidad. Para ver a Héctor, Aquiles, Áyax, Helena, Briseida y compañía de carne y hueso. Creo que se me entiende.

No pienso decir que el libro está mejor, sólo -como mucho- que el libro me ha gustado mucho más. No entiendo cómo la gente puede decir que tal o cual libro está bien o mal adaptado. ¿Cómo diablos se adapta un libro a otro idioma que no sea el de las letras?

¿Cómo diablos se podría escribir una novela sobre una película?

Homero escribió dos poemas (suponiendo que no escribiera más; suponiendo que el ciego existiera). Petersen ha rodado una película. En sendas obras salen unos personajes llamados de igual modo. Lo demás no tiene absolutamente nada que ver.

Ah, por cierto, sí que tengo que hacer una crítica sobre la película: a mí tampoco me ha gustado el caballo. Un saludo.

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