¡Españoles!
¡Españoles, avergonzaos!
Sé que hay muchos españoles que me leen, y les ruego me perdonen.
Pero vaya vergüenza de país.
1.Acabo de oír en la radio una larga y bien argumentada perorata acerca de por qué es necesario que en el Parlamento se hable en las cuatro lenguas oficiales de España.
Siempre he considerado una riqueza la variedad lingüística de este país: no sólo contamos con tres lenguas bien emparentadas por su origen, sino que además tenemos el orgullo de contar con la lengua probablemente más antigua de Europa, y cuyo origen se pierde en los siglos.
Esto, para mí, es motivo de un orgullo bastante notable.
Además, tenemos lo que podríamos llamar una koiné, el español o castellano. Este castellano no sólo nos sirve para comunicarnos entre todos los españoles, sino que también podemos usarla para hablar con filipinos, casi todos los latinoamericanos, gran parte de los estadounidenses... Tuvo un pequeña problema: durante un tiempo fue una lengua impuesta (me refiero, claro, a la dictadura del general Franco, 1939-1975).
Así que podríamos tener un Parlamento donde se hable una lengua común que todos los parlamentarios entienden desde que son niños; o bien, para... (es que no sé realmente para qué) ...pues para lo que ellos hayan pensado, contratamos a una serie de traductores y de intérpretes, auriculares para todos los diputados, para seguir la traducción simultánea, etc. No voy a pensar que todo este gasto va a beneficiar a los amiguetes de sus señorías, no, por Dios; sin embargo, sí estoy seguro de quién va a pagarlo.
¡Ojo! No hablo de un parlamentario español que hable inglés pero que necesite una traducción simultánea al castellano en el Parlamento Europeo, para estar seguro de la comprensión del mensaje. Esto me parece totalmente lógico. Hablo de unos señores que por lo visto sufren lo indecible si hablan en castellano, y que por tanto, sin consultarnos, nos van a quitar dinero para pagarse unos traductores; traductores que van a traducir entre dos lenguas que sus señorías entienden perfectamente.
Es que son ganas de joder. Lo siento, pero no lo veo de otra manera. Y son ganas de despilfarrar dinero, que total, pagamos los de siempre, pues a gastar.
Qué vergüenza de país.
2.También dicen en el informativo de la Cadena SER que al parecer existe la sospecha de que unos cirujanos de las Canarias, creo, han operado a un deficiente mental de no sé qué, y aprovechando que ya estaban puestos, le han quitado un riñón. Creo que la familia sospecha que no ha sido un fallo tan inocente como parecería.
Espero que la noticia resulte falsa, porque mi confianza en el género humano está actualmente pendiendo de un hilo finísimo.
Qué vergüenza de país.
3.Bah, no me hagáis demasiado caso. Será el estar dejando de fumar.
4.Ayer me trajeron en la librería El arte de la novela, de Milan Kundera, que había pedido hace cosa de un mes. En un par de días lo comentraré aquí, ya que es cortito, unas ciento ochenta páginas.
5.Actualización: sigo viendo las cosas más o menos igual de oscuras, metafóricamente hablando, pero el mono de la nicotina desciende vertiginosamente. Así que mi visión no era tan deformada después de todo. Lo malo: sigo pensando que es fácil avergonzarse de este país.
Lo bueno: llevo unas cincuenta y nueve horas sin fumar. Durante estos dos días y pico he tenido momentos de subirme por las paredes. Pero ahora estoy algo más tranquilo. Un saludo.

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