La Lengua

Dura lex, sed lex

4/16/2004

Wie ein Hund!



Ya terminó (o mejor dicho, terminé) El proceso. Sigo reafirmándome en mis ideas: es una novela humorística. ¿Que hay tragedia? Por supuesto, pero en fin, en las películas de Quentin Tarantino también hay humor a raudales mezclado con litros de sangre y kilos de vísceras. Es un humor bastante macabro, qué duda cabe, pero así es la cosa.

Hablábamos el otro día sobre pretendidos significados ocultos en la obra de Kafka, que yo -apoyado en autoridades más ilustres- negaba categóricamente. Creo que el significado, o la enseñanza que se puede extraer de esta novela es la contemplación de que en la sociedad moderna estar acusado de algo equivale a ser culpable, y de que uno mismo acaba convenciéndose de su propia culpabilidad. Le sucede a K., que llega al final de la novela aceptando su crimen (que nunca llega a saber en qué consiste). No, no se me ha ocurrido a mí, es la teoría de Milan Kundera, con el que coincido.

Un spoiler es una parte de texto que no se debe leer si no se ha leído la novela (o visto la película, etc.). Es decir: si no has leído 'El proceso' de Franz Kafka no sigas leyendo. Avisado quedas.



El momento de la muerte de Joseph K., dentro de lo trágico, y dentro del cariño que se le acaba cogiendo al personaje, resulta de lo más cómico. El último capítulo comienza como el primero: K. está en su habitación y recibe la visita de unos agentes de la justicia. Esto le da a la novela la consabida estructura circular. Con una diferencia: en el primer capítulo, K. se sorprende e indigna de la intromisión, mientras que en el último está esperando a los verdugos y colabora activamente con ellos, llegando a darles instrucciones sobre cómo ejecutar la sentencia. Pero, antes del final, una cita curiosa: Joseph K. conversa con un pintor de retratos que dice poder ayudarle en su proceso.

-Representa a la justicia.
-Ah, claro. Ahora la identifico -contestó K.-. He ahí la venda tapando los ojos y aquí la balanza. Pero ¿no son alas eso que se ve en los talones? Produce la impresión de que va a lanzarse a la carrera.
-Así es -dijo el pintor-. Me han encomendado que la haga así. Para ser más claros, representa a la justicia y a la diosa Victoria en una misma figura.
-Pero ello no es una combinación feliz -manifestó K. riendo-. La justicia debe estar inmóvil, pues de lo contrario la balanza oscila y no puede pesar con exactitud.
-Me he limitado a hacer lo que exigía mi cliente -repueso el pintor.


Sublime. Y sí, ahora sí, el apoteósicamente patético final:

Uno de los señores cogió por la garganta a K. y el otro hundió el cuchillo en el corazón, clavándoselo dos veces más. Con los ojos ya velados pudo ver todavía a los dos señores que se inclinaban sobre él, con las caras muy juntas, observando el fin.
-¡Como un perro! -se dijo, cual si la vergüenza debiera sobrevivirle.

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