La Lengua

Dura lex, sed lex

4/10/2004

Una promesa rota



Según la promesa que os hice antesdeayer, debía haber posteado ayer, y obviamente la promesa no se cumplió. Yo soy así. No es que esto sea una excusa, pero en fin, es lo que hay. Lo siento.

Bueno, pues a lo nuestro.

Gabriel García Márquez: Del amor y otros demonios. Bastante bien, aunque por desgracia algo cortito. Creo que empieza mejor de lo que acaba (y no me estoy refiriendo a la posible felicidad o tristeza del final). Citas:

Abrenuncio lo entendió. Siempre había pensado que dejar de creer causaba una cicatriz imborrable en el lugar en que estuvo la fe, y que impedía olvidarla. Lo que le parecía inconcebible era someter una hija al castigo de los exorcismos.

...

"Me hubiera imaginado cualquier cosa de usted, menos estos extremos de demencia".
Cayetano, sorprendido a su vez, le preguntó:
"¿Nunca ha pasado por esto?"
"Nunca, hijo mío", dijo Abrenuncio. "El sexo es un talento y yo no lo tengo".

Y este pasaje me encanta:

Se quitó el collar de Oddúa que Sierva María le había regalado, y se lo puso a ella a falta de los suyos. Se tendieron en la cama, uno al lado del otro, y compartieron sus rencores, mientras el mundo se apagaba y sólo iba quedando el cositeo del comején en el artesonado. La fiebre cedió. Cayetano habló en las tinieblas.
"En el Apocalipsis está anunciado un día que no amanecerá nunca", dijo. "Quiera Dios que sea hoy".


La historia es bastante curiosa, y además está basada en una leyenda que, según comprobó Gabo siendo periodista, bien puede haber sido cierta. ¿Y quién lo sabe? Mañana hablaremos de otra cosa.

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