La Lengua

Dura lex, sed lex

4/20/2004

Black is white



Ya os hablé sobre el libro de Rubén Gallego que me recomendó mi amigo Satch (ver post anterior). Son una serie de relatos autobiográficos (o eso creo) en que el autor cuenta lo dura que fue su vida en los asilos para minusválidos en la antigua Unión Soviética. Y fue dura la vida, realmente.

Lo que a mí me deja realmente alucinado es el mero hecho de la supervivencia de su autor. Seguramente yo (seguramente vosotros también) me habría rendido mucho antes que él. Y habría muerto. Y él no hizo una cosa ni otra, sino que escribió un best seller.

(Antes de que se me olvide, el título del libro es Blanco sobre negro. Editorial Alfaguara. Traducción de Ricardo San Vicente. Alrededor de diez euros. 182 páginas. Letras grandes y papel muy desagradable al tacto. Se lee en un par de días.)

Sigo. Como él mismo dice, es un héroe. Pero yo no creo que sea un héroe, como él afirma, por no tener piernas; para mí es un héroe por haber sobrevivido y haberse hecho escritor.

El estilo no me gusta demasiado. Creo que es demasiado norteamericano. O tal vez demasiado ruso (en su versión original está en ruso), pero sólo he leído de la Literatura Rusa algún relato de Tolstoi. Eso sí que es una asignatura pendiente. En fin, una muestra de lo que yo llamo el estilo norteamericano, sin más explicaciones (cito de memoria, como casi siempre):

Los perros no hablan.

Hay que decir, sin embargo, que tiene pasajes francamente memorables. Cita:

El asilo de ancianos. El día se vuelve noche, la noche se transmuta suavemente en día. Las estaciones del año se funden, el tiempo se va. No pasa nada. Las mismas caras, las mismas charlas. Sólo de vez en cuando la bien conocida realidad se estremece, se solivianta y da lugar a algo del todo desacostumbrado, a algo que no cabe en los conceptos normales y corrientes.

Y me han gustado especialmente el inicio y la conclusión del relato titulado 'Nunca', para mi gusto uno de los mejores de todo el libro:

Nunca. Es una palabra horrorosa. La más horrible de entre las palabras. Nunca. Esta palabra es sólo comparable con la palabra muerte. La muerte es un gran "nunca". Un "nunca" eterno; la muerte arrasa todas las esperanzas y posibilidades. Nada de "puede ser" o "¿y si...?". Nunca.

...

La cámara recoge un primer plano. Aquel muchacho con un tatuaje y un pendiente en la oreja también intenta huir de su propio "nunca", estoy seguro. Pero esta evidencia no hace que me sienta mejor.


El libro, por lo visto, ha sido un tremendo éxito editorial en Rusia y ha hecho que se revisen las condiciones de asilo de bastantes lugares de recogida de minusválidos y ancianos.

Por lo demás, y a pesar de no gustarme el estilo -como ya he dicho- , lo recomiendo. Una vez lo empiezas es imposible dejarlo.

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