Che
Sigo liado (a ver si me entendéis) con Ernesto Sabato y su Sobre héroes y tumbas. Este último mes no he leído casi nada de nada, y la última semana... para qué os voy a contar.
Pendientes, y empezados, además de el de Sabato, están: Through the looking glass (la continuación de Alice in Wonderland, de Carrol; creo que es más flojito, pero igualmente sorprendente); La inteligencia emocional, de Goleman (hace casi un mes que no lo tomo entre mis manos); La fiel infantería (a ver si lo acabo de una vez) y Moby Dick. En la pila, esperando su momento, están, por ahora, solamente Nineteen eighty four, de Orwell, y El Quijote (quiero tenerlo fresco para la celebración del cuarto centenario). Ambos relecturas. A ver qué de nuevo cae en mis manos. Fnac es baratita y rápida. No tiene un catálogo tan monstruoso como Amazon.com, pero la prefiero por su rapidez y sus gastos de envío.
Pero sigamos con Sabato. Podría haber sido, como Guevara, el Che, ya que también era argentino. Por casualidad, se llamaba igualmente Ernesto. Supongo que, de haber emigrado, lo habría sido (¿emigró? No lo sé, francamente).
Los primeros libros del libro en cuestión (valga la redundancia) se me han hecho relativamente plomizos, o, mejor dicho, algo lentos. Retiro lo de plomizos ya que aunque (Dios, cómo me estoy repitiendo hoy) algo lentos, rebosan calidad por las cuatro esquinas (de las hojas). Ahora he comenzado el Informe sobre ciegos, que es donde te das cuenta de que realmente Sabato fue un genio. Inteligencia y estilo. ¿Quién pide más? Venga, una cita, pero no os acostumbréis, que os conozco.
Así fui elaborando una serie de teorías, pues la idea de que estuviéramos gobernados por un Dios omnipotente, omnisciente y bondadoso me parecía tan contradictoria que ni siquiera creía que se pudiese tomar en serio. Al llegar a la época de la banda de asaltantes había elaborado ya las siguientes posibilidades:
1.? Dios no existe.
2.? Dios existe y es un canalla.
3.? Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.
4.? Dios existe, pero tiene accesos de locura: esos accesos son nuestra existencia.
5.? Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente ¿en otros mundos? ¿En otras cosas?
6.? Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
7.? Dios fue derrotado antes de la Historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este universo calamitoso.
Yo no he inventado todas estas posibilidades, aunque por aquel entonces así lo creía; más tarde, verifiqué que algunas habían constituido tenaces convicciones de los hombres, sobre todo la hipótesis del Demonio triunfante. Durante más de mil años hombres intrépidos y lúcidos tuvieron que enfrentar la muerte y la tortura por haber desvelado el secreto.
...
-¡No es lo más importante! Nos estamos refiriendo a lo otro, a los valores espirituales. Y las diferencias que ustedes establecen entre la actividad de un hombre y de una mujer son típicas de una sociedad atrasada.
-Ah, ya comprendo -comenté con mucha serenidad- . Para ustedes la diferencia entre el útero y el falo es un resabio de los Tiempos Oscuros. Va a desaparecer junto con el alumbrado a gas y el analfabetismo.
...
-?Con gente como usted el mundo nunca habría ido adelante!
-¿Y de dónde deduce usted que ha ido adelante?
Sonrió con desprecio.
-Claro. Llegar a Nueva York en veinte horas no es un progreso.
-No veo la ventaja de llegar pronto a Nueva York. Cuanto más se tarda, mejor. Además, yo creí que usted se refería al progreso espiritual.
-A todo, señor. Lo del avión no es un azar: es el símbolo del adelanto general. Incluso los valores éticos. No me va usted a decir que la humanidad no tiene una moral superior a la de la sociedad esclavista.
-Ah, usted prefiere los esclavos con sueldo.
-Es fácil ser cínico. Pero cualquier persona de buena fe sabe que el mundo conoce hoy valores morales que eran desconocidos en la antigüedad.
-Sí, comprendo. Landrú viajando en ferrocarril es superior a Diógenes viajando en trirreme.
...
-A pesar de los sofismas, siempre la luz prevalecerá sobre la oscuridad, y el bien sobre el mal. El mal es ignorancia.
-Hasta ahora, señorita, el mal siempre ha prevalecido sobre el bien.
-Otro sofisma. ¿De dónde saca semejante barbaridad?
-Yo no saco nada señorita: es la tranquila comprobación de la historia. Abra usted la historia de Oncken por cualquier página y no encontrará más que guerras, degüellos, conspiraciones, torturas, golpes de estado e inquisiciones. Además, si prevalece siempre el bien ¿por qué hay que predicarlo? Si por su naturaleza el hombre no estuviera inclinado a hacer el mal ¿por qué se lo proscribe, se lo estigmatiza, etc.? Fíjese: las religiones más altas predican el bien. Más todavía: dictan mandamientos, que exigen no fornicar, no matar, no robar. Hay que mandarlo. Y el poder del mal es tan grande y retorcido que se utiliza hasta para recomendar el bien: si no hacemos tal y tal cosa nos amenazan con el infierno.
...fantástico.

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