La Lengua

Dura lex, sed lex

2/29/2004

29 de febrero



Tal día como hoy sólo se va a producir de nuevo en cuatro años. No es que sea un acontecimiento como la llegada del cometa Halley, pero algo había que escribir, ¿no?

Esos amigos conocidos vulgarmente como los antiguos romanos dividían al principio el año en diez meses. Algunos estaban consagrados a algunos dioses, como marzo (a Marte) y junio (a Juno); otros, sin embargo, se nombraban simplemente por el lugar que ocupaban en la lista: septiembre, octubre, noviembre y diciembre eran los meses séptimo, octavo, noveno y décimo.

Después, en honor a dos grandes personajes, se añadieron sendos meses: julio (a Julio César) y agosto (a César Augusto).

Y digo yo, podrían haberlos añadido al final, así los nombres de septiembre, octubre, noviembre y diciembre (mi mes favorito) habrían seguido teniendo sentido. Digo yo.

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