La Lengua

Dura lex, sed lex

1/06/2004

Magia


1.Me pregunto si, dentro de muchos años, cuando sea abuelo -uno nunca sabe si vivirá hasta viejo y tendrá nietos, pero es bastante posible- , contaré a mis nietos que el cinco de enero de dos mil cuatro una estrella brillante atravesó el cielo para orientar a los Magos de oriente por España, para que repartiesen sus regalos. Sí, ya sé que en realidad fue el día cuatro, pero es lo que tienen las leyendas: un suceso corriente se va deformando, deformando, y al final lo que en otras circunstancias es una mentira mundana se termina convirtiendo en una bonita historia de magia. Y no se hace daño a nadie, ¿no? Bueno, sí, a la verdad, pero ésa nunca se queja.

2.Y seguimos con la magia. Me he regalado a mí mismo (qué mal suena eso de autorregalar) un par de libros: El juego de Ender, de Orson Scott Card, y Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Había leído mucho sobre el primero, todo críticas entusiastas. Aunque me gusta la ciencia-ficción, o ficción especulativa, como prefieren llamarla algunos, estoy casi seguro de que no me va a gustar. Y no sé por qué. Espero equivocarme. Llevo unas pocas páginas y de momento no está mal.

2.1.Y vamos con magia de la buena: Gabo. Hay por casa un par de ejemplares de la novela de García Márquez, pero me apetecía tener uno propiamente mío para pintarlo a mi gusto y necesidad. Y eso estoy haciendo. Me ha salido baratito, 7,59 ?. García Márquez es un mago. Un mago de los de verdad. Para mí la magia es ver a alguien hacer algo, y no explicarme cómo, y estar seguro de no entender nunca de dónde puede venir el talento, y dudar de si realmente el mago y yo pertenecemos a la misma especie biológica. Me pasa con pianistas, con deportistas incluso -aunque no me gusta el deporte- , con oradores, con ilusionistas, con mentalistas, como se hace llamar Anthony Blake. Y, por supuesto, me sucede con escritores. Cien años de soledad es, casi (podéis ignorar, si queréis, el casi) sin dudar, la mayor novela en castellano del siglo XX. Es un Quijote, una Odisea. Dentro de unos siglos, cuando alguien escriba una novela tremenda, dirán: "Es una Cien años de soledad". Seguro.

Me siento aplastado como una lagartija, cuando leo páginas y páginas. Solamente una reflexión, y una cita, ya que es difícil hablar de esta obra. Reflexión: deseas que Macondo no exista, ni haya existido, y a pesar de ello sabes que existió y existirá cíclicamente durante siglos. Cita:

Los que querían dormir, no por cansancio sino por nostalgia de los sueños, recurrieron a toda clase de métodos agotadores. Se reunían a conversar sin tregua, a repetirse durante horas y horas los mismos chistes, a complicar hasta los límites de la exasperación el cuento del gallo capón, que era un juego infinito en que el narrador preguntaba si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que sí, el narrador decía que no había pedido que dijeran que sí, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que no, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que no, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando se quedaban callados el narrador decía que no les había pedido que se quedaran callados, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y nadie podía irse, porque el narrador decía que no les había pedido que se fueran, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón y así sucesivamente, en un círculo vicioso que se prolongaba por noches enteras.

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