La Lengua

Dura lex, sed lex

1/22/2004

Algunas cosillas


1.Gracias de nuevo a José C. (¿quién si no?) por haberme ayudado a mejorar la página, añadiendo el rectángulo que, si todo va bien, podéis observar a la derecha, con los libros que voy completando este año. Le conté al mismo José C. por qué lo hago, o mejor dicho, por qué le he pedido que lo hiciera. Es una especie de asunto personal, de reto conmigo mismo para leer más libros que el año pasado. No, no es una cuestión de velocidad. Es una cuestión de ánimos. Bah.

2.La palabra restaurador me encanta y me suena dulce, por así decirlo, cuando se refiere a un señor que rejuvenece lienzos avejentados; cuando se denomina con ella a un cocinero, no me gusta nada. ¿Qué habrá de malo en llamarse cocinero? ¿Lo consideran un desprestigio, quizás? Pues a mí me encantaría ser cocinero. Más que restaurador (de cualquiera de los dos tipos). Supongo que les da vergüenza llamarse cocineros, igual que a los funcionarios del servicio de recogida de residuos sólidos les da vergüenza llamarse basureros. Como si hubiera algo de malo en ello. Como si este país pudiera ser algo sin cocineros y basureros. En fin...

3.Me he comprado el libro Inteligencia Emocional, de Daniel Goleman, sin saber muy bien de qué va. Alguien me lo recomendó muy entusiasmado. ¿Fue alguno de vosotros? No lo recuerdo.

4.Siguiendo con mi serie de "clásicos-que-me-da-vergüenza-no-haber-leído-aún", la he emprendido con Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato. Yo creo que lleva acento, Sábato, pero en el libro aparece sin él. Debe de ser un apellido italiano.

5.Y un gran saludo para todo el mundo, ya que estamos.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Vínculos a esta entrada:

Crear un vínculo

<< Página principal