Emancipate yourselves from mental slavery
Bob Marley, Redemption song.
Celebramos hoy (en realidad técnicamente fue ayer, pero ya comenté hace tiempo que mientras no me vaya a la cama, para mí es 6 de diciembre) el aniversario de la Constitución Española. Es un gran día para la libertad de expresión, y lo que es bueno para la libertad de expresión, lo es para los libros. La edición que tengo de Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, y las que tengo de El Quijote, de... no me acuerdo del nombre, o no quiero acordarme; las ediciones que tengo, decía, muestran algunos párrafos escritos con un tipo de letra distinto al resto, prueba de que han sido imprimidos en plancha distinta, posterior al resto de la edición, impresa en tiempos de dictadura censora.
Uno lee los párrafos censurados y da la impresión de que hay más inteligencia en ellos, aparte, claro está, de la preceptiva denuncia al gobierno establecido, o los toques de sensualidad tan mal vistos generalmente por la censura castiza (que suele ser de tipo religioso). Puede ser que los párrafos me parezcan mejores porque soy consciente de que cuando los leo manejo un pedazo de literatura preciosa, amenazada, como si viese un cóndor de los Andes de repente, o un tigre siberiano. Crece la idea de que la censura está en contra del libre pensamiento político y la sexualidad, sí, pero sobre todo está contra la inteligencia y el pensamiento crítico.
Emancipaos de la esclavitud mental.

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