La Lengua

Dura lex, sed lex

12/17/2003

Cuatro cinco uno


Estoy viendo a ratos una película que se me antoja fantástica, Fahrenheit 451 de François Truffaut. Se basa en una novela de Ray Bradbury. Un diálogo de la película (cito de memoria, como siempre):

-¿Por qué aparece el número cuatrocientos cincuenta y uno en sus uniformes?
-Es la temperatura en grados fahrenheit a la que el papel de los libros comienza a arder.


El protagonista es un bombero del futuro. En el futuro los bomberos -según la prosa de Bradbury- no apagarán incendios, sino que se dedicarán a quemar libros, por estar prohibida su lectura, y a detener a las personas que los guardan para leerlos en la clandestinidad.

La siguiente frase de una bella joven:

-¿Y nunca ha leído ninguno de los libros que quema?

hace pensar a nuestro bombero, que un día coge un libro de Dickens y comienza a leer. Me he quedado por ahí.

Es mejor la situación que tenemos ahora, es decir, que haya libertad para leer, pero no lea ni Dios, que una dictadura que prohíba leer y en la que hubiese que hacerlo como delincuentes. Pero sería muy romántico, ¿no creéis? Y bastante heroico. Hoy en día si lees en lugar de ver algún programa televisivo nocturno, eres una suerte de apestado. Pues que se jodan. Y perdón por la jerga barriobajera. Y ahora, a leer un poquito, mientras otros ven la pelea de gallos de la tele.

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