La Lengua

Dura lex, sed lex

11/18/2003

Estructuralismo y ¡canibalismo!


El estructuralismo aplicado a la lingüística ha dado mucho juego en el siglo pasado, con nombres para una Historia de la Lingüística tan ilustres como los de Levi-Strauss y Ferdinand de Saussure. La teoría del estructuralismo es más o menos sencilla: la lengua se comporta como el ajedrez. Hay una serie de piezas (monemas, palabras, depende el nivel que estudiemos) que interactúan de diversa manera (morfología, sintaxis) para lograr un objetivo (en nuestro caso, la comunicación; en el de los ajedrecistas, el jaque mate).

Uno de los campos semánticos que se suele poner de ejemplo para aplicar la teoría estructural es el de los grados de parentesco. Cada lengua tiene el suyo, según la importancia o función de los familiares para el individuo. En castellano, por ejemplo, no diferenciamos a los hermanos o hermanas del padre o la madre: hay una sola palabra, tío, -a. Sin embargo, tenemos vocablos distintos para referirnos a quien se casa con nuestro hijo (o nuestra hija): yerno, nuera. En inglés no ocurre lo mismo. Se diferencia entre "hermano del padre o la madre" (uncle, del latín AVVNCVLVS, origen también del catalán oncle) y "hermana del padre o de la madre" (aunt, desconozco la procedencia). También diferencia el inglés los vocablos para "hermano" y "hermana" (brother, sister). Pero una vez asumida la diferencia, las palabras para "yerno" y "nuera" son análogas: son-in-law, daughter-in-law.

¿Y a qué viene este rollo? Pues al último libro que he comenzado, Tótem y tabú, de Sigmund Freud (la edición que manejo es de Alianza Editorial). Comienza el psicólogo vienés hablando sobre las relaciones de parentesco entre los diversos clanes de aborígenes australianos y su concepto del incesto. Cada clan tiene un tótem, que suele ser un animal comestible, aunque puede ser también una fuerza de la naturaleza, como el agua, v. gr. Todos los miembros de un clan se consideran hijos de su tótem; por tanto, dos personas pertenecientes a él que mantengan relaciones sexuales, son culpables, dentro del clan, de incesto. Al hombre se le suele asesinar (ajusticiar dirían algunos: eufemismo estúpido) inmediatamente. La mujer es acometida a dentelladas por los miembros de su clan y cosida a lanzazos. Si sobrevive, es posible que se le perdone la vida. Qué bestias, ¿no?

Me pregunto si se le expulsaría de una hipotética universidad donde en la actualidad diese clases el Dr. Freud. Lo digo por pasajes como el que sigue:

No podemos esperar, ciertamente, que estos miserables caníbales desnudos observen una moral sexual próxima a la nuestra o impongan a sus instintos sexuales restricciones muy severas.

Mientras pensaba sobre lo que iba a escribir en este post, reflexionaba sobre si me parecía más reprobable la censura antigua o la moderna, basada en lo políticamente correcto. Bah, es como cuando me preguntan: "¿A quién quieres más, a mamá o a papá?". Sencillamente, me es imposible elegir.

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