La Lengua

Dura lex, sed lex

10/08/2003

Sobre la economía


La lengua se rige por el principio de economía, entre otros, en circunstancias normales de comunicación lingüística (tema aparte sería, por ejemplo, la jerga jurídica, o la lengua poética, cuyos fines no se centran en el éxito de la funcionalidad de la comunicación, sino en la claridad y falta de ambigüedad en un caso, y en la belleza del texto en el segundo). Quiere esto decir que por naturaleza, tendemos a expresar los mensajes lingüísticos de manera cada vez más breve. Hay pruebas de ello: nuestra lengua, por ejemplo, ha ido reduciendo la longitud de sus vocablos a lo largo del tiempo (ejemplos: latín DOMINVM>castellano dueño; latín CIVITATEM>castellano ciudad, etc.). Es un hecho probado que las lenguas cuyos vocablos son de media más cortos, son más antiguas que las que los tienen de mayor longitud (por ejemplo, el inglés es una lengua más antigua que el castellano).

De forma natural tendemos a acortar las palabras, como cuando decimos (a veces de manera un tanto cursi) boli, mates, finde, profe, tele, bus, etc. A veces el proceso lleva consigo la fusión de algunos términos, como de+el>del; a+el>al; latín QUO MODO>castellano como; latín IAM MAGIS>castellano jamás, etc.

Quizás sea el chino una de las lenguas más antiguas, con una mayoría de términos monosilábicos, o quizás no (se me acaba de ocurrir, y no he consultado bibliografía al respecto).

(Post motivado por el anterior, por si alguien no tenía claro el concepto de economía lingüística). Hasta pronto.

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