Ser norteamericanos es una novela de Gertrude Stein que deambula por la biblioteca de casa y que aún no he leído. Por lo tanto, hoy no voy a hablar sobre la novela, sino sobre el (presunto) problema de ser norteamericanos sin serlo. Me refiero, claro, a nuestra lengua.
Ahora Irak se llama Iraq. Que yo recuerde, siempre se había llamado Irak, al menos durante la primera guerra del Golfo Pérsico, pero ahora no. Si la CNN llama Iraq al país, entonces nosotros también debemos llamarlo así, ya que los norteamericanos son más listos que nosotros (nota: leí en un artículo de la Defensora del lector del diario El País que Iraq está aceptado como forma culta por la RAE. Sin embargo, dudo que podamos llamar culta a la expresión general de los profesionales de los medios de comunicación; por ello deduzco que el uso de la escritura Iraq se debe al erróneo pensamiento de que el inglés es mejor lengua que el español. Otro día podemos monologar extensamente sobre el tema).
Ahora, a los cadáveres se les llama cuerpos, ya que en las películas y las noticias norteamericanas dicen "body" o "dead body" para referirse a un cadáver. Pero en fin, como "body" en español es cuerpo, pues alguien debió de pensar que todos sus significados eran intercambiables (otro día hablaremos sobre la correspondencia entre forma y contenido entre vocablos de distintas lenguas).
El día once de septiembre de 2001 me harté de oír que las Torres Gemelas se habían colapsado. No me malinterpretéis, sé lo que significa. Pero lo normal en castellano, ante una circunstancia como ésa, ha sido siempre usar el verbo "derrumbar(se)". Claro que si los norteamericanos usan "collapse", debe de ser porque está mejor dicho.
Dejamos los medios de comunicación para otro día, o para otros, que tienen miga (afortunada o desgraciadamente, es bastante fácil criticar). Una de cine: el otro día oí, en una película, que ciertos cadáveres (o cuerpos) dejados como triste herencia por el villano de turno eran casualidades de la guerra. Alguien debería explicar al traductor lo que significa casualty y despedirlo (es broma; de mal gusto, pero broma). False friends llaman en inglés a las palabras de distintos idiomas que se parecen en la forma, pero significan algo distinto. Otro ejemplo es la pareja actually - actualmente. Y hay muchas otras.
No odio a los norteamericanos. No soy antinorteamericano, y tengo algunos buenos amigos en Estados Unidos. Pero me revienta este complejo de inferioridad que nos transmiten diariamente algunos profesionales que ganan dinero usando nuestra lengua como herramienta. Es como si un taxista pinchase las ruedas de su propio coche. Sólo que el coche es suyo, pero la lengua es de todos. Hasta pronto.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Vínculos a esta entrada:
Crear un vínculo
<< Página principal