Gran obra de Calderón, cumbre del teatro del Siglo de Oro, y todo eso. Pero he encontrado curiosos paralelismos entre la aventura de Segismundo y su hipógrifo violento y obras más recientes.
En Matrix se especula, a fin de cuentas, con la misma idea: ¿y si lo que tenemos por real es algo creado artificialmente, o lo que es casi lo mismo, una quimera soñada? En cuanto la vi en el cine, me vino a la mente la relación, aunque dudo que los directores hayan leído a Calderón (quién sabe).
Creo que pasa algo parecido en Desafío Total, de Paul Verhoeven, en que "inyectan" recuerdos a los usuarios del servicio de una curiosa agencia de viajes. Al final, el protagonista toma lo imaginario por real...o eso parece.
Da la sensación, a veces, de que cualquier fábula occidental, en forma de cine o en cualquier otra, bebe siempre de las mismas fuentes. Y es que son fuentes muy ricas.
Mañana, más.

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