La Lengua

Dura lex, sed lex

10/01/2003

Aquí estamos otra vez


Bueno, pues mi ordenador parece volver a funcionar, aunque el proceso me ha dejado psíquicamente agotado. Por si las moscas (y por otras necesidades) me he agenciado un portátil, para no quedarme otra vez colgado. Pues bueno, nosotros a lo nuestro.

En el libro de Vladimir Nabokov que comentaba el otro día expresa el autor la suma importancia que tiene la estructura en una novela. En realidad, no haces más que contar cosas, como puede hacerlo cualquiera; pero el escritor de una novela ha de saber enlazar los datos y las acciones en una estructura artística. Siempre me ha gustado compararlo con el arte pictórico. Me explico: hay multitud de pintores que saben plasmar la luz con gran realismo, pero nunca entrarán en los libros de arte, porque el trabajo previo de un artista figurativo debe ser, entre otros, organizar la materia que se va a plasmar, para que tenga sentido. Recuerdo mis libros de carrera, donde se comentaba la estructura en El Cantar de Mio Cid: se parte desde abajo (la pérdida de la honra, por la disputa con el rey); se asciende, recobrando honra en los combates; se vuelve a perder la honra en la afrenta de Corpes (más abajo aún que al principio); se recupera al vengar el honor de sus hijas, y se llega a la máxima consecución de los valores de la honra medieval. La estructura sería abajo-arriba-más abajo-más arriba. Cualquier otro orden hubiese supuesto una diferencia sustancial.

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