Libros y Cine
Mucha gente considera más elitista haberse leído un libro que haber visto la película del mismo libro. Yo lo considero una tontería, sobre todo en casos donde el libro es intragable y la película moderadamente buena (p. ej., Parqué Jurásico. Aunque no sea de lo mejor de Spielberg, es una película entretenidísima, pero el libro de Michael Crichton, aunque plagado de datos científicos muy interesantes, es un plomazo, torpemente escrito).
Sobre películas buenas de libros buenos, las hay a puñados, aparte de las mencionadas en el anterior post sobre Stephen King. Por ejemplo, Matar un ruiseñor, El nombre de la rosa, los dos - hasta ahora - éxitos dirigidos basados en la inmortal trilogía de J. R. R. Tolkien, Extraños en un tren, y tantas otras...
Un caso especial lo constituye 2001: Una Odisea Espacial, que es una película que despierta sensaciones y reflexiones muy diferentes a las del libro.
Hay también casos curiosos, como el de El silencio de los corderos, en que la película es una adaptación del libro prácticamente plano por plano. Difiero con el resto de los mortales en que no la considero una gran película, pero no hay duda de que es una adaptación fiel (tampoco considero un gran libro "El silencio de los inocentes" de Thomas Harris).
Y es que, no sé, pienso en los rapsodas griegos de hace 2.500 años, en los juglares medievales que contaban la historia del Cid, en los espectáculos teatrales del barroco español, y no puedo evitar pensar que esa función de crear emociones, despertar la imaginación, interesarnos por historias, crear nuestra cultura, en definitiva, la desempeña ahora el llamado séptimo arte.
Sobre películas buenas de libros buenos, las hay a puñados, aparte de las mencionadas en el anterior post sobre Stephen King. Por ejemplo, Matar un ruiseñor, El nombre de la rosa, los dos - hasta ahora - éxitos dirigidos basados en la inmortal trilogía de J. R. R. Tolkien, Extraños en un tren, y tantas otras...
Un caso especial lo constituye 2001: Una Odisea Espacial, que es una película que despierta sensaciones y reflexiones muy diferentes a las del libro.
Hay también casos curiosos, como el de El silencio de los corderos, en que la película es una adaptación del libro prácticamente plano por plano. Difiero con el resto de los mortales en que no la considero una gran película, pero no hay duda de que es una adaptación fiel (tampoco considero un gran libro "El silencio de los inocentes" de Thomas Harris).
Y es que, no sé, pienso en los rapsodas griegos de hace 2.500 años, en los juglares medievales que contaban la historia del Cid, en los espectáculos teatrales del barroco español, y no puedo evitar pensar que esa función de crear emociones, despertar la imaginación, interesarnos por historias, crear nuestra cultura, en definitiva, la desempeña ahora el llamado séptimo arte.

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