El Inmortal
El irrepetible escritor argentino Jorge Luis Borges se quedó ciego al final de su vida. Me pregunto a menudo si veía alguna ironía comparando su situación con la de su (nuestro) adorado Homero.
El caso es que, en el cuento El Inmortal, incluido en el libro El Aleph, los que han bebido del río que concede la vida eterna llegan a la conclusión de que la existencia entera del universo responde a esquemas duales. Es decir, a un equilibrio entre el bien y el mal, para entendernos. Algunos de ellos deciden dedicar toda su existencia (que es infinita) a hacer el mal, para que en el futuro prevalezca el bien, o bien para que haya prevalecido en el pasado. Es una forma de altruismo que goza de la lógica del absurdo, a la que Borges nos tiene tan acostumbrados.
¿Ha tenido el siglo XX algo que ver con todo esto? No hay duda de que nunca en la Historia de la humanidad ha habido un período tan aciago para la humanidad misma. Si sumamos las víctimas de las dos guerras mundiales, la guerra civil española, otras decenas de guerras civiles que ahora mismo no recuerdo, la represión estalinista, las epidemias y hambrunas en Asia y África, etc... seguramente llegaremos a la conclusión de que quizás para alcanzar el mismo número de muertes "prematuras", si se me permite el eufemismo, hemos de sumar varios siglos, acaso milenios. El siglo XXI no ha comenzado con mejores presagios, si echamos una leve mirada a Nueva York, Afganistán, Irak, Liberia, y otros muchos lugares. ¿Será el siglo XXII aquél en el que el bien prevalezca? ¿O quizás ya lo ha hecho en un siglo que hemos olvidado?
Hasta mañana.
El caso es que, en el cuento El Inmortal, incluido en el libro El Aleph, los que han bebido del río que concede la vida eterna llegan a la conclusión de que la existencia entera del universo responde a esquemas duales. Es decir, a un equilibrio entre el bien y el mal, para entendernos. Algunos de ellos deciden dedicar toda su existencia (que es infinita) a hacer el mal, para que en el futuro prevalezca el bien, o bien para que haya prevalecido en el pasado. Es una forma de altruismo que goza de la lógica del absurdo, a la que Borges nos tiene tan acostumbrados.
¿Ha tenido el siglo XX algo que ver con todo esto? No hay duda de que nunca en la Historia de la humanidad ha habido un período tan aciago para la humanidad misma. Si sumamos las víctimas de las dos guerras mundiales, la guerra civil española, otras decenas de guerras civiles que ahora mismo no recuerdo, la represión estalinista, las epidemias y hambrunas en Asia y África, etc... seguramente llegaremos a la conclusión de que quizás para alcanzar el mismo número de muertes "prematuras", si se me permite el eufemismo, hemos de sumar varios siglos, acaso milenios. El siglo XXI no ha comenzado con mejores presagios, si echamos una leve mirada a Nueva York, Afganistán, Irak, Liberia, y otros muchos lugares. ¿Será el siglo XXII aquél en el que el bien prevalezca? ¿O quizás ya lo ha hecho en un siglo que hemos olvidado?
Hasta mañana.

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