La Lengua

Dura lex, sed lex

8/27/2003

Hablando de ANONIMO

¿Qué habrá sido de él? En otro tiempo, fue un incansable escritor que dio bastante gloria a nuestras letras, y a las de otros países. Obras de marcado renombre escritas por el autor son, entre otras, el Libro de Apolonio, el Lazarillo de Tormes, el Cantar de Mio Cid; Fernando de Rojas le atribuye los primeros actos de La Celestina, y el mismo Cervantes habla de que un tal Cide Hamete Benengeli habría sido el verdadero cronista de las hazañas de El Quijote, siendo el tal nombre de Benengeli casi con seguridad uno de los muchos seudónimos empleados por Anónimo en sus creaciones. No falta quien atribuye a nuestro autor las mismas Ilíada y Odisea, de las que se cuenta que un poeta ciego, llamado Homero, fue el creador (Ho Meros significaba en griego clásico "el ciego", por lo que quizás simplemente era un epíteto por el cual fue conocido un poeta que cantaba heroicidades versificadas por nuestro autor).
Parece que en los últimos tiempos, su productividad se ha mermado trágicamente. Se dice que quizás ya no escribe, o incluso que trabaja de negro para escritores vanidosos a quienes sobra el dinero del que él está falto, y acepta vergonzosamente sus trabajos. Muchos intentan manchar su nombre, haciendo creer a los lectores que el prolífico autor es el culpable de tantos graffittis como hay por ahí afeando la Lengua, e incluso en Internet, millones de personas firman con el nombre del autor de las jarchas mozárabes escritos que ni de lejos rozan la calidad alcanzada por éste en el pasado.
Sólo podemos esperar, de espera y de esperanza, que un día tome de nuevo la pluma, o el ordenador, y nos deleite con una de sus obras. Aunque sea un best seller.

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